| Revelan torturas
policiales a los detenidos en la U 11 de Neuquén
Consta en un informe oficial
de la Justicia. Le
exigieron explicaciones al jefe Cofré. Pidieron
la indagatoria de los involucrados.
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| Cofré
y Martínez tuvieron que dar explicaciones. En la
sala, la defensora Nara Osés y la funcionaria nacional
Beatriz Gentile, y los defensores Vitale y Dedominichi. |
NEUQUEN (AN).- A las personas que están
detenidas en la Unidad 11, los policías encargados
de su seguridad les pegan bastonazos en la planta de sus pies
descalzos; les pegan trompadas mientras están esposados;
les pegan en la espalda, la cara y la cabeza; les pegan en
la ingle. Además les queman sus pertenencias incluidas
las ropas, y los obligan a gritar “después de
Dios está la Requisa”.
“La Requisa” es el temible grupo represivo que
actúa armado con bastones y gases, el rostro oculto,
y se mete en los pabellones a oscuras para apalear a los internos
desarmados.
El espeluznante cuadro fue relatado ayer en una audiencia
judicial por el fiscal Ricardo Mendaña, en base a informes
médicos y testimonios de especialistas que visitaron
a los presos después de la brutal represión
de un motín el 24 de abril pasado.
En la misma sala estaba el jefe de la Policía, Walter
Cofré, citado para dar explicaciones que no pudo ofrecer.
“Si todo eso es verdad, vamos a tener que tomar alguna
medida”, improvisó.
Con todo, fue mejor que la respuesta ofrecida por el jefe
de Seguridad de la Unidad 11, quien ante los escandalizados
observadores que le cuestionaron los ojos negros de decenas
de presos, producto de los golpes, respondió con sorna:
“voy a traer Mary Kay para maquillarlos”.
La situación es tan grave que la fiscalía de
Graves Atentados Personales pidió que se cite a prestar
declaración indagatoria a más de 20 policías,
incluidos el jefe y el subjefe de la Unidad de Detención
ubicada en el Parque Industrial.
La fiscalía de Cámara, en tanto, propuso que
todo el personal sea desplazado ya que sigue en sus puestos,
aun después de haber cometido los brutales apremios.
El gobierno nacional ya tiene conocimiento del caso, porque
en la audiencia estuvo presente la delegada neuquina de la
secretaría de Derechos Humanos, Beatriz Gentile. También
asistió la defensora del menor, Nara Osés, ya
que de la paliza no se salvaron ni los menores adultos (aquellos
que tienen entre 18 y 21 años).
Del “Nunca más” a
Neuquén
La Unidad 11, donde hay más de 200 detenidos
(jóvenes y pobres en su inmensa mayoría, integrantes
del elenco estable de sospechosos que nutre los expedientes
penales) es un dolor de cabeza ya inmanejable. Los cambios
de jefe no han evitado que los hechos de violencia se repitan
con frecuencia alarmante.
La audiencia judicial de ayer al mediodía en la Cámara
Primera del Crimen, a la que asistió “Río
Negro”, se realizó porque los defensores Gustavo
Vitale y Héctor Dedominichi presentaron recursos de
hábeas corpus en nombre de los internos reprimidos
durante el motín de abril.
“Visitamos la cárcel y vimos algunos internos
en situación muy evidente de que sufrieron maltrato
físico. Por eso resolvimos citarlos a ustedes para
que nos digan por qué pasa esto”, le dijo la
camarista Cecilia Luzuriaga al jefe de la Policía Cofré
y al director de Unidades de Detención, Raúl
Martínez.
Hasta entonces, Cofré se la había pasado pendiente
de su teléfono celular, preocupado por el desarrollo
de la movilización de estudiantes. Pronto comprendió
que estaba ante un problema tan grave como los aprietes policiales
a los alumnos.
Mendaña inició entonces su informe. “La
situación es cada vez peor. En lo que va del año,
la fiscalía de Graves Atentados Personales ya recibió
25 denuncias por apremios ilegales”, comenzó.
En el caso del motín de abril, “llama la atención
la cantidad de lesionados, fueron 41 internos”. Y detalló
las heridas: “golpes en la espalda con el churro (el
bastón de goma), ojos negros, cortes en el cuero cabelludo,
en los labios, golpes en la zona inguinal, en las piernas
e incluso en las plantas de los pies, lo que supone que les
quitaron el calzado para golpearlos”.
Basándose en un informe de los integrantes del Gabinete
Criminológico, Mendaña siguió enumerando:
“ellos visitaron la U11 después del motín
y vieron un interno esposado con las manos muy arriba y la
cabeza abajo; otro vio a un interno arrodillado al que un
celador le dio una trompada en la cara; otro tenía
problemas para hablar porque se le habían parado encima
del pecho; otro relató que le pegaron en las piernas
para que cayera”. El fiscal continuó: “otra
profesional vio una fogata que encendieron los policías
para quemar pertenencias de los internos, incluidas las ropas”.
Recordó, ante el silencio de los jefes policiales,
que “esto lo vieron los profesionales del Gabinete,
no es el relato de los presos. ¿Y cuál fue la
respuesta institucional que recibieron? El jefe de Seguridad
Interna, comisario Montoya, les dijo ‘voy a traer Mary
Kay para maquillarlos’. Esa fue la respuesta”.
“Esto es de una gravedad inusitada, exige una respuesta
institucional adecuada. Porque ya ni siquiera se cuidan cuando
pegan, lo hacen delante de cualquiera”, agregó
Mendaña.
Y cerró con el último dato: “a los internos
los obligaron a cantar el Himno y a gritar ‘después
de Dios está la Requisa’. Son cosas que nos recuerdan
el libro Nunca Más”.
Cuatro medidas para mejorar
NEUQUEN (AN)- La fiscalía
propuso cuatro medidas para evitar que continúe "este
agravamiento ilegítimo en las condiciones de detención"
que padecen los internos.
•Requerirle al jefe de Policía
que remueva al jefe, subjefe y todo el grupo de requisa imputados
en los apremios ilegales.
•Que un veedor u observador,
no policial, asista a la Unidad 11 todos los días de
7 a 21. Sugirió que sea un funcionario del área
de Ejecución de la Pena, dependiente del gobierno provincial.
•Que el personal de requisa
sea identificable, porque actúan con el rostro cubierto,
sin sus nombres en el uniforme, y hasta para la justicia se
hace difícil individualizarlos.
•Que se filmen los procedimientos,
con imagen y sonido, como mecanismo de control adicional.
El defensor Gustavo Vitale pidió
además que se proteja de represalias a los internos que
hicieron las denuncias.
"La solución no es cambiar al personal"
NEUQUEN (AN)- "Posiblemente este
caso termine con varios policías expulsados. ¿Y
yo qué hago? La solución no es cambiar una camada
tras otra de policías. Nosotros solos no vamos a solucionar
esto", se sinceró Walter Cofré.
Abrumado por el terrible cuadro
que se vive en la Unidad 11, y sin respuestas ante las denuncias
de apremios ilegales, Cofré señaló que "para
nosotros es un problema designar gente en la Unidad 11. Hay
muchos (efectivos) a los que no les gusta ir, no están
motivados. Los policías no estamos preparados para tratar
con detenidos".
Señaló que la creación
de un Servicio Penitenciario Provincial "se viene demorando.
Hay agentes que recibieron capacitación para el trato
con detenidos, pero otros no".
Agregó que se está analizando
un cambio de autoridades, aunque "el problema de fondo sigue
y la solución la estamos estudiando".
Rescató que desde el motín
de abril "no hubo otros problemas porque algunas medidas tomamos,
hicimos una reestructuración interna", pero la cuestión
de la U11 "es un tema que me preocupa mucho", dijo Cofré.
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