| Sobisch fue este
año un gobernador-candidato viajero
Empeñado en su sueño presidencial,
repartió el año entre gobernar la provincia y proyectar
su figura. Saber cuánto gastó en la campaña
es tan difícil como anticipar sus movimientos.
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| El gobernador
pasó mucho tiempo en aviones. |
NEUQUEN (AN).- La madrugadora campaña
proselitista en la que se embarcó con el objetivo de
competir por la presidencia en 2007, y su promocionada búsqueda
de inversores en todo el planeta, convirtieron este año
a Jorge Sobisch en un visitante ocasional de la provincia.
En setiembre de 2003 lo reeligieron con el 57 por ciento de
los votos para gobernar Neuquén, pero rápidamente
anunció que se irá "para arriba o para afuera" y
se lanzó tras su sueño personal.
El balance del año indica
que viajó por lo menos una vez por mes a Buenos Aires,
pero también voló hacia puntos tan alejados de la
provincia como Misiones y La Rioja, pasando además por
Mar del Plata y Bahía Blanca. Pasaporte en mano, visitó
también Chile (en tres oportunidades), Rusia y Portugal.
Sobisch parece un cultor del principio
de incertidumbre, que se aplica en física para afirmar
que es imposible conocer al mismo tiempo dónde se encuentra
y qué está haciendo una partícula. Por eso
resulta difícil conocer con exactitud cuándo viajará,
adónde, y si lo hará con el traje de gobernador
o el de candidato a presidente.
Un repaso por las publicaciones
del año muestra que enero y febrero lo pasó entre
Buenos Aires y Chile, con esporádicos viajes a Neuquén.
En febrero viajó a Pucón, donde anunció ante
periodistas chilenos que estaba en campaña presidencial.
Lo ratificó en marzo, con
sus primeros actos públicos en Buenos Aires. Fueron en
el Salón Español y en Costa Salguero, ante un auditorio
compuesto mayoritariamente por empresarios.
Ya por entonces comenzó a
recoger la adhesión de dirigentes variopintos, la mayoría
de los cuales transitan por los arrabales de la política
tras el desbande que se registró en el menemismo cuando
el ex presidente Carlos Menem se bajó de la segunda vuelta
electoral.
Además empezó a balbucear
algunas consignas de campaña, ubicándose como el
político más crítico hacia la gestión
Kirchner. Su estrategia incluyó definiciones picantes
(por ejemplo, "los piqueteros son vagos", o "este gobierno
es puro marketing", en relación a la administración
nacional), con otras dirigidas al votante de derecha (como
cuando revalorizó las canciones patrias de las escuelas,
o cuestionó la política K hacia las Fuerzas Armadas),
todo sazonado con fuerte voluntarismo ("voy a ser presidente
porque lo primero que hace falta es decisión").
Después de nuevas incursiones
porteñas durante abril (en el hotel Crillón y en
el Club del Petróleo), vino un largo período de
vacaciones durante mayo. Su paradero entonces fue el secreto
de Estado mejor guardado.
Regresó con nuevos bríos
en junio. Inscribió "El Movimiento" en la justicia electoral,
inauguró su local en Buenos Aires y, el mes siguiente,
entregó 300.000 pesos al nadador José Meolans para
que luciera el logo "Neuquén es confianza" en las olimpíadas
de Atenas.
Julio fue también el mes de
su tercer viaje a Chile, donde sostuvo un encuentro con Carlos
Menem que se trató de mantener en secreto. E agosto y
setiembre viajó en varias oportunidades a Buenos Aires,
y se dio el gusto de encabezar un acto en el distrito bonaerense
más poblado: La Matanza.
Fue en octubre cuando más
tiempo permaneció lejos de su despacho en Roca y Rioja.
Empezó con un viaje a Choele Choel, en lo que representó
su debut en suelo rionegrino, siguió con el habitual
peregrinaje por Buenos Aires (entrevista con Marcelo Tinelli
incluida), y después hizo campaña por Misiones y
Corrientes.
De allí se fue a Rusia y Portugal,
de donde regresó con las manos vacías pese a la
enorme expectativa que generó su apuesta por conseguir
fondos para el ferrocarril Trasandino del Sur.
Más recientes son sus incursiones
por la costa atlántica, de Mar del Plata a Necochea,
también La Rioja (donde mezcló actividades proselitistas
con oficiales) y Bahía Blanca. |