Debate presidencial: gambetas, dudas y especulaciones políticas

La iniciativa oficial de proponer un debate obligatorio entre los presidenciables previo a la PASO, aunque tiene algunas intenciones ocultas de la interna peronista, ha servido para actualizar una discusión que la política argentina se debe: por qué, con más de tres décadas desde el retorno a la democracia, jamás se ha podido realizar un debate presidencial. Una cultura política conformista tampoco ha penalizado a quienes se han negado. El proyecto que el gobierno busca reflotar en el Congreso pretende obligar a los candidatos más importantes salidos de las internas abiertas a un debate por la TV Pública que podrá ser transmitido a todo el país, bajo pena de perder beneficios de campaña.

05 jun 2015 - 00:00
Debates debates
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Los debates entre candidatos presidenciales tienen una doble faceta: la cultural y la normativa. Es decir que se pueden instalar como una tradición o ser impuestos desde el plano legislativo. En el primero de esos casos, la “sanción” no es producto de una ley sino del votante, que castiga al postulante al sillón presidencial que decline asistir al intercambio.

En la Argentina -y en otros lares- es usual que quien marcha primero en las encuestas eluda dirimir con los contrincantes. Y como el mecanismo no está instalado como costumbre, la opinión pública no lo toma como elemento del sistema democrático.

Por ello, una ONG lanzó el año pasado una campaña para que en nuestro país se realice el primer debate presidencial de su historia, para dejar de ser, junto a República Dominicana, el único país de la región en no haber realizado ninguno desde el retorno a la democracia en los 80.

Sin embargo, el tiempo pasaba y nadie del gobierno nacional recogía “el guante” (dada la mayoría que el oficialismo ostenta en las Cámaras es casi inviable que una ley de este tipo salga sin su iniciativa). Hasta que el pasado 21 de mayo el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, anunció la decisión de la administración de Cristina Kirchner de impulsar un proyecto que excluya de las PASO (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) a quienes no se presenten al debate previo del que participarían todos los candidatos a la Casa Rosada.

Las palabras del vocero presidencial podrían alentar las esperanzas de quienes venían pregonando la necesidad del debate; aunque pronto advirtieron que la estrategia no es inocente.

Según los observadores políticos, la jugada oficialista tiene un destinatario claro: Daniel Scioli, quien hasta ahora se mostró remiso a participar de una polémica abierta con sus contendientes.

La presidenta días atrás había instado a los precandidatos del Frente para la Victoria a presentar ideas y “dejarse de pantomimas” (en obvia alusión a la presentación de Scioli en el programa de Marcelo Tinelli).

Nunca estuvo en el espíritu de Cristina Kirchner polemizar entre pares; a tal punto que no accedió en su momento a debatir con sus rivales (en rigor, tampoco lo hicieron sus predecesores: Néstor Kirchner, Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Raúl Alfonsín).

De todos modos, la movida de Aníbal Fernández quedó en un mar de incertidumbres en cuanto a la posibilidad de llevarse a la práctica. “En mi criterio, la intención del kirchnerismo es desatar una presión interna contra Scioli porque los tiempos difícilmente den para que el debate se realice antes del 9 de agosto, fecha de las PASO”, afirmó, consultado por “Río Negro”, el diputado nacional por el radicalismo Manuel Garrido.

Este último participó anteayer de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la cámara baja, que decidió unificar durante los próximos treinta días un proyecto con las nueve iniciativas presentadas por legisladores de las diversas bancadas. Si ello ocurre, a comienzos de julio debería pasar por las comisiones y luego tratarse en las dos cámaras: los plazos son muy estrechos.

Proyecto “en la mira”

Por otra parte, el propio jefe de ministros citó como principal antecedente el proyecto del senador chaqueño, Eduardo Aguilar, el cual sostiene que “sólo podrán participar del debate presidencial quienes alcancen en las PASO el 15% o más de los sufragios válidamente emitidos” (es decir que sería luego de las internas abiertas). Aguilar expuso como invitado en la comisión de Diputados. En este caso, si se tomaran las mediciones a la fecha, sólo serían de la partida Scioli, Mauricio Macri y eventualmente Sergio Massa.

Su propuesta es más cercana a la de Argentina Debate, que propone que se haga el 4 de octubre sólo con los candidatos que ganen las PASO (y, en caso de balotaje, un segundo en noviembre).

El proyecto de Aguilar menciona dos debates entre las PASO y las elecciones generales: uno en la capital federal y otro en el interior del país. En cuanto al contenido, se establecen temas como seguridad, educación y economía, entre otros. La sanción sería que quien se niegue a debatir perderá el espacio gratuito de publicidad en los medios audiovisuales. El debate se transmitiría por la TV Pública, con señal abierta y gratuita para que la retransmitan los canales privados, radio y sitios de internet.

De paso por la Argentina, Ricardo Boechart -quien moderó el debate en Brasil entre Dilma Rousseff y Aécio Neves- destacó que “un debate presidencial no tiene que competir con la novela de la noche, es un tema de cultura democrática”.

Janet Brown (integrante hace 22 años de la Comisión de Debates presidenciales en Estados Unidos) describió como “una buena imagen democrática ver al día siguiente en la tapa de los diarios a los candidatos dándose la mano”.

Las diferencias pasan por el formato. “Sin que se convierta en un reality tiene que ser atractivo”, opina Ricardo Solari, presidente de la Televisión Nacional de Chile.

En Estados Unidos, México y en casi todos los países de la región está instalado el debate presidencial. Su influencia en el votante es un tema de discusión.

Marty Slutsky -productor ejecutivo de los debates en el país del norte- instó a empezar: “Mejor un mal debate que querer hacer el mejor debate del mundo”. Más allá de suspicacias, que haya debate. Enhorabuena.

Claudio F. Rabinovitch

crabinovitch@rionegro.com.ar

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