La Iglesia advirtió que “nadie puede hablar en nombre del papa”

La Conferencia Episcopal desacreditó a quienes aparecen como portavoces de Francisco. Y aseguró que “agrandan la división” entre los argentinos.

Lo hizo a poco de la visita a la región. Y tras polémicos dichos de un dirigente social cercano a su pontificado que acusó a Macri de tener “el vicio de la violencia”.

11 ene 2018 - 00:00
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En vísperas del viaje del papa a Chile y Perú, y luego de algunas declaraciones polémicas de uno de sus “amigos” locales, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) salió ayer a desacreditar a cualquiera que quiera actuar como vocero de Francisco en Argentina. “Nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del papa”, advirtió en un comunicado la CEA, que tras la elección de su nueva conducción –de corte bergogliano– sí parece instalarse como la voz local de Francisco. En paralelo, el vocero del Episcopado negó de plano que el pontífice evite deliberadamente un viaje al país, sino que está esperando el momento indicado.

“El papa Francisco se expresa en sus gestos y palabras de padre y pastor, y a través de los voceros formalmente designados por él. Nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del papa. Su aporte a la realidad de nuestro país hay que encontrarlo en su abundante magisterio y en sus actitudes como pastor, no en interpretaciones tendenciosas y parciales que sólo agrandan la división entre los argentinos”, reza el texto del episcopado, que también critica a los medios por ligar al papa con “determinadas figuras políticas o sociales”.

El comunicado fue emitido días después de que uno de los llamados amigos del papa, Juan Grabois –titular del movimiento CTEP y asesor del Pontificio Consejo de Justicia y Paz– lanzara fuertes críticas contra Mauricio Macri y su gobierno, que volvieron a generar polémica y dudas de si se trataba de la opinión de Francisco. Afirmó que el “el vicio de Macri es la violencia” y que su gobierno busca “reafirmar su autoridad con fierros” en una entrevista a “Página/12”. Cierto es que Grabois avisa, en cada declaración, que habla a título personal. La misma polémica se desata cada vez que habla otro hombre cercano a Francisco, el exlegislador porteño Gustavo Vera.

“Acompañar a los movimientos populares en su lucha por la tierra, techo y trabajo es una tarea que la Iglesia ha realizado siempre. Esto no implica de ninguna manera que se le atribuyan a él sus posiciones o acciones, sean estas correctas o erróneas”, comunicó el Episcopado. Organizado por Grabois, cientos de miembros de organizaciones sociales argentinas asistirán a la misa del papa en Temuco, con lugar preferencial.

La CEA, léase la Iglesia Argentina, eligió nueva conducción en noviembre, con monseñor Oscar Ojea, uno de los eclesiásticos más cercanos al papa en el país, a la cabeza, y con obispos bergoglianos en cargos claves.

La no visita de Francisco a la Argentina –pero sí a casi todos los países limítrofes– generó durante sus 5 años de papado varias hipótesis: desagrado al gobierno de Macri, la “grieta” argentina, cuestiones de agenda. Ayer, el vocero de la CEA, Jorge Oesterheld, se refirió al tema.

“No creo que esté evitando venir a la Argentina. Está esperando el momento que considere dentro de lo que es su agenda, su visión geopolítica y el proceso que se va viviendo en cada uno de los países”, sostuvo en declaraciones radiales y concluyó: “Va a encontrar el momento, lo va a encontrar, vendrá y seguramente será una visita junto a Uruguay”.

La agenda de
Francisco
15/1 -Llega por la noche a Santiago de Chile.
17/1 -Viaje a Temuco, zona más pobre del país, centro del conflicto mapuche. Misa en el aeropuerto de Maquehue.
18/1- Viaje a Iquique, donde dará una misa. Ceremonia de despedida y salida para Lima, Perú.
19/1- Visita a Puerto Maldonado. Encuentro con pueblos indígenas amazónicos.
20/1- Visita a Trujillo. Misa y recorrido en papamóvil.
21/1- En Lima. Encuentro con obispos y misa. Ceremonia de despedida y vuelta a Roma.
Buenos Aires