Alta demanda en los jardines maternales del municipio

En algunos casos, los niños anotados en la lista de espera supera a los inscriptos. En los últimos años, los docentes fueron poblando las salas.

12 feb 2018 - 09:36
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La comunidad educativa del jardín maternal del barrio La Cumbre le solicitó al municipio que habilite la apertura del turno tarde a raíz de la alta demanda de vacantes y la imposibilidad para muchos padres de afrontar la cuota de un jardín privado.

La situación se reitera en los otros 7 centros infantiles gestionados por el municipio especialmente en el sur de la ciudad que reciben alrededor de 700 niños de 45 días a 3 años. En el centro Pequeños Corazones del barrio Malvinas, por ejemplo, la lista de espera duplica a los inscriptos.

“La demanda depende exclusivamente de la capacidad del edificio. Algunos fueron construidos exclusivamente para funcionar como centro infantil; otros funcionan en casas reacondicionadas”, indicó Andrés Luetto, de la Secretaría de Desarrollo Social del municipio, al tiempo que aclaró que algunos funcionan solo por la mañana; otros, mañana y tarde.

Pero la inscripción en los jardines maternales encuentra cada vez más adeptos. “No damos abasto porque a medida que la gente se da cuenta del servicio, cómo funciona y la calidad, se inclina por inscribir a hijos. Pero no es por radio. Hay criterios de admisión vinculados a la derivación de otras instituciones, como centros de salud, a la situación de vulnerabilidad de la familia, la necesidad padres de trabajar”, planteó Luetto.

Y agregó que: “Siempre tenemos una vacante a mano por si nos llaman del Caina, por ejemplo, o de algún centro de salud diciendo que hay chicos bajo peso o que necesitan estimulación o socializar. O cuando algún caso ingresa a la casa refugio por violencia de género y hay chicos en el medio”.

El jardín Iglesias en la calle Onelli al 1.700 y el jardín Pudú Pudú en Vilcapugio al 1.000 fueron las dos primeras instituciones municipales pensadas principalmente para hijos de empleados municipales. Poco a poco, fueron surgiendo los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) integrados por la figura de “madres cuidadoras” que dependían exclusivamente del municipio.

Pero con el paso de los años, la conformación de los jardines fue cambiando. “Las madres cuidadoras se iban jubilando o cambiaban de área y en su lugar, se fueron tomando docentes. Ahora, tenemos la misma cantidad de docentes que auxiliares de sala (que salen de la Escuela de Oficios). De modo que cada sala tiene a cargo a un docente y a un auxiliar”, detalló Luetto.

También hay nutricionistas y profesores de educación física, entre otros, porque el espíritu es “atender a la familia en general”. A los chicos del turno mañana, se les entrega desayuno y almuerzo; mientras que los del turno tarde reciben almuerzo y merienda. En algunos casos, se refuerza con una vianda.

DeBariloche

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