Bariloche también atrae por las terapias de fertilización

Parejas de todo el país llegan a la ciudad rionegrina para lograr un embarazo mediante tratamiento. En general son mujeres que pasaron los 35 años. Una clínica privada es el gran imán, pero la combinación de la medicina con el turismo puede llegar a ser clave.

13 ene 2018 - 00:00
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“Ya estamos instalados en Bariloche para los próximos 15 días que dure el tratamiento. Tenemos esperanzas y toda la ilusión de tener un bebé”, planteó Marisa, con una sonrisa nerviosa y sin soltar la mano de Pablo, su esposo, en uno de los consultorios.

Luego de varios intentos para quedar embarazada y consultas médicas, la pareja oriunda de Roca no dudó en recorrer 500 kilómetros para concurrir a una clínica especializada en Medicina Reproductiva en Bariloche.

“Son 5 horas de viaje pero en este momento, es nuestra prioridad. Yo trabajo en el área de Salud y te enterás cuando un embarazo es producto de algún tratamiento. Escuchás sobre centros de Buenos Aires, Neuquén pero muchas veces, escuché que el tratamiento se había hecho en una clínica de Bariloche”, agregó la mujer.

El 60% de los pacientes que recibe Fertility Patagonia proviene de Río Negro y Neuquén. Desde Plottier, Neuquén, Centenario, Cinco Saltos, Cipolletti Roca, Cervantes, Allen hasta Viedma. Pero también se reciben muchas consultas de Chubut, Santa Cruz e incluso de Buenos Aires.

La mayoría de los pacientes llega en procura de un tratamiento luego de dos años frustrantes de búsqueda de un bebé. La clínica de Bariloche está abocada a la ovodonación, esperma donación, la fertilización in vitro y la inseminación artificial. “Muchos médicos nos derivan casos para estudiar y se va generando una red. Los mismos pacientes se recomiendan entre ellos. Parece algo milagroso pero tenemos protocolos muy estrictos de trabajo. Hay una permanente renovación de equipos y actualización profesional. Los profesionales hacen la subespecialidad acá y rinden después en la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva que es el ente que habilita a los especialistas”, indicó el ginecólogo Juan Manuel Bonina.

La edad

El 80% de las consultas corresponde a mujeres, en su gran mayoría, de entre 35 y 43 años. Pero también concurren pacientes a partir de los 25 a los 50 años.

Desde la clínica explican que no hay una patología puntual y que los problemas corresponden en un 50% a mujeres y hombres.

“Hoy hay más problemas de infertilidad que años atrás vinculados a la edad de la búsqueda de un hijo. Hoy tenemos muchas mujeres de 39, 40 años porque primero está el auto, la casa, los viajes y luego, los hijos. Termina siendo una edad compleja para la búsqueda”, expresó el director del centro.

El profesional rosarino destacó que registran muchos problemas espermáticos especialmente en el Valle. “Puntualmente uno se pregunta si la exposición a los tóxicos por la actividad petrolera o la fruticultura no tienen algún vínculo en esta situación”, puntualizó.

Las consultas de Bariloche y la región se triplicaron en los últimos 5 años y lo atribuyen, en gran parte, a la ley de Fertilización Asistida, sancionada en 2013, que posibilitó que muchas parejas sin recursos económicos puedan acceder a los procedimientos y técnicas para lograr un embarazo. “Muchos pueden viajar pero no costearse un tratamiento que ronda los 150.000 pesos”, aclaró el médico.

La eficacia de los tratamientos es del orden del 40% actualmente (se realizan hasta 3 intentos por procedimiento); diez años atrás, la efectividad apenas alcanzaba el 20%.

“Se ha mejorado el porcentaje de embarazos en función de las mejoras en la calidad del equipamiento, la innovación tecnológica, el laboratorio y la mejora de los medios de cultivo y el ambiente donde se hace el procedimiento. Todo se hace en Bariloche”, especificaron.

La Ley de Fertilización Asistida disparó las consultas de personas que llevan años intentando ser padres con métodos naturales.
La primera gestación en un vientre sustituto
En julio de este año, la jueza de Familia de Viedma María Laura Dumpé autorizó una “transferencia embrionaria en un vientre sustituto”, requerido por una pareja homosexual.
De esta forma, el matrimonio viedmense fue autorizado a realizar un tratamiento de “ovodonación”, con el esperma de uno de ellos, y el óvulo de una donante. Esos embriones fueron transferidos a una mujer, amiga de la pareja.
Se trató de la primera autorización judicial en el país para la gestación por “vientre sustituto” que se llevó a cabo en Fertility Patagonia, en Bariloche.
La lucha por las licencias en el trabajo y con las obras sociales
“Cuando tuvimos que viajar a Bariloche para iniciar el tratamiento, estuve a punto de pedirme vacaciones en el trabajo. Pero me asesoré, entendí que la infertilidad es una enfermedad y en mi trabajo, lo entendieron. Pelearse con las obras sociales también es un tema. Pero uno tiene que hacer valer sus derechos”. El caso de Pablo es similar al de tantas otras parejas que atraviesan la misma situación.
La ley de Fertilización Asistida exige que las obras sociales y las prepagas cubran el 100% de los tratamientos. Pero en muchos casos, siguen poniendo trabas y todo depende de cuánto reclame el paciente.
Bonina manifestó que “hay obras sociales o prepagas que paradójicamente sólo dan cobertura en Buenos Aires por convenios que tienen allá y derivan a los pacientes. Es bastante injusto porque el paciente tiene derecho a hacer el tratamiento en un lugar donde se sienta cómodo y bien atendido. No donde elija la obra social”.
“Viajo a Villa Regina y General Roca un par de veces al año a pedido de los profesionales que atienden estas problemáticas. Vamos un fin de semana y vemos un promedio de 40 parejas”.
“Tengo millones de fotos de pacientes agradecidos porque lograron resolver su problema. La mayor felicidad es cuando mandan la foto del bebé recién nacido”.
Juan Manuel Bonina, médico ginecólogo
El equipo de contención que acompaña el proceso

Más allá de los médicos ginecólogos especialistas en medicina reproductiva, un clínico y un endocrinólogo, un obstetra, un biólogo, un bioquímico y una nutricionista también conforman el equipo de la clínica barilochense, al igual que secretarias y coordinadoras que acompañan a las parejas durante todo el proceso.

“La connotación emocional es muy fuerte. Las parejas llegan con mucha angustia y con un fuerte deseo de resolver sus problemas para ampliar su familia. La base psicológica es importante y hay que fortalecerlos. Pesa mucho la autoestima vulnerada porque no han podido ampliar la familia de forma natural”, explicaron los profesionales del centro ubicado a pocas cuadras del Centro Cívico.

La calma que da el entorno de Bariloche también es un dato clave.

Pablo y Marisa están juntos desde hace 3 años. La ilusión ahora es que el tratamiento funcione. “Es un día a día viendo los progresos. Si uno hace futurología, ya pensás en la fiesta de 15 si es nena y de los 18 si es nene. Cuando tenga que ser, será. Pero uno sueña”, señaló el joven roquense.

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