Cómo ven los turistas a Bariloche y su gente

Las cualidades a favor y en contra que los visitantes destacan. Rescatan la amabilidad de sus habitantes, pero señalan el caos en el tránsito y la falta de infraestructura.

13 ene 2018 - 17:08
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Los miles de turistas que visitan Bariloche vienen atraídos, sobre todo, por las bellezas naturales y un paisaje paradisíaco que ofrece este rincón de la Patagonia. La belleza del lago Nahuel Huapi y las cumbres de los cerros que rodean la ciudad son una postal que genera un efecto que encandila.

Pero, ¿cómo ven los turistas a los habitantes de esta ciudad? ¿Cómo se desempeñan como anfitriones de la perla de la Patagonia? En líneas generales, los turistas que dialogaron con DeBariloche tienen una mirada positiva de los residentes.

Una de las cualidades que destacaron es la amabilidad. Por supuesto que no es una cualidad que comprende al conjunto de la población. Pero es un rasgo que se percibe en hoteles, restoranes y comercios.

El tránsito es la contracara. Las experiencias de algunos turistas caminando por las calles de esta ciudad no ha sido en determinados casos la mejor.

“La gente acá es muy amable, es simpática. Si uno consulta algo hay buena predisposición”, destacó Saúl Cofré Barrera, que llegó por primera vez con su familia para conocer esta ciudad.

Nombrado

“Bariloche es muy nombrado y teníamos ganas de conocerla. Así que averiguamos por Internet y vinimos”, indicó después de que se tomara con su esposa y sus hijos la foto tradicional con un perro San Bernardo en el Centro Cívico. También su hermana se sumó al grupo de viajeros, que viven en Chillán, en la octava región de Chile.

“El argentino, por lo general, es cordial”, afirmó Saúl. “Lo que sí me llama la atención que no hay centros comerciales, malls, como allá (por Chile)”, advirtió, sorprendido.

A pocos metros, bajo una de las arcadas del Centro Cívico que comunica con la calle Mitre, Franco Sciarillo, de 25 años, tocaba con pasión su violín. El último fragmento del concierto número 2 de Seitz había cautivado a algunos transeúntes.

“Me encanta Bariloche. Antes venía de vacaciones y ahora vengo a tocar”, contó el joven cordobés. El verano del año pasado fue la primera vez que se quedó durante la temporada a trabajar en la calle. “Pasamos con un amigo por Bariloche el año pasado y dijimos vamos a tocar a ver qué pasa y la respuesta de la gente fue muy buena”, relató. “La gente de Bariloche se para a escuchar y le gusta”, sostuvo.

“Hubo dueños de restoranes que vinieron a invitarme para que vaya a tocar a sus locales”, indicó Franco. “Me encanta Bariloche y me gustaría quedarme a vivir”, afirmó.

Conductores

A dos cuadras de distancia, la música del violín ya no se escucha. Por el contrario, se impone el ruido de los vehículos que circulan a paso de hombre y algunos bocinazos.

Luciano Engel arribó a Bariloche procedente de Curitiba, Paraná, Brasil. Vino con su familia y Ricardo, un turista español, que llegó con su esposa.

Brasileños y españoles coincidieron al señalar que se quedaron sorprendidos por la falta de infraestructura de la ciudad destinada al turista. Y además el poco control que hay del tránsito vehicular.

“La verdad que el tránsito es un desastre. Es muy difícil caminar tranquilo”, afirmó, sin vueltas, Ricardo. “No hay aparcamientos y todo es complicado”, sostuvo. “La calle (por Mitre) es peatonal pero no es peatonal y eso confunde”, afirmó.

“Es una ciudad muy pintoresca y la gente y la atención es muy buena”, agregó Luciano, pero “los automovilistas no respetan al peatón”. “La gente maneja muy agresiva”, opinó. “Es como la ley del más fuerte”, remató.

Buena atención

Tanto Ricardo como Luciano destacaron la atención en los restoranes que visitaron. “La comida y la atención es muy buena”, aseguraron. “El trato es cordial, muy bueno de la gente”, aseguró Luciano. Ricardo consideró que falta que los habitantes de la ciudad valoren el lugar donde viven. “Hay paredes pintadas, en edificios hermosos, que no se ven bonitas. No ayudan al lugar”, señaló, en dirección a un mensaje pintado sobre la fachada del edificio del Banco Nación.

Mientras Luciano y Ricardo se alejan por la calle Mitre con sus bolsas con cajas de chocolates, en el interior de una reconocida confitería Julio Gottheil y Marita Cabarrou disfrutan de un café intenso.

Julio conoció Bariloche cuando tenía 12 años. Hoy, tiene 91. Recordó que fue casi una travesía llegar a esta ciudad desde Buenos Aires.

El saludo

Con sus padres hicieron varias paradas antes de arribar a Bariloche. La ruta por esos años era de ripio y estaba en malas condiciones. Los gratos recuerdos de aquellos años siguen vigentes.

“Son todos muy amables. Es un trato diferente al de Buenos Aires”, aseguró Julio. “A uno lo sorprende que casi todos se saluden. Es un saludo cálido. En Buenos Aires es frío. Acá te sonríen como si fueran amigos”, destacó.

Atribuye esa cualidad a la velocidad con la que se vive en Buenos Aires. “La gente que vive en el interior tiene otros tiempos”, valoró el hombre.

Marita comparte la mirada que su esposo tiene de las personas que viven en esta ciudad. “Nos hemos sentido cómodos, nos han tratado muy bien”, enfatizó.

Pero es crítica en cuanto al déficit de infraestructura que se percibe a simple vista. “Bariloche necesita una terminal de ómnibus nueva”, afirmó. “¿Cómo una terminal de ómnibus puede estar en ese estado? Pagamos como turistas una tasa por día, que hagan algo con esa plata”, pidió la mujer.

“La verdad que el tránsito es un desastre. Es muy difícil caminar tranquilo. No hay aparcamientos y todo es complicado”,
afirma Ricardo, un turista español.
Una de las cualidades que destacaron es la amabilidad, un rasgo que se percibe -sobre todo- en hoteles, restoranes y comercios.

Bariloche es un destino que miles de turistas nacionales y extranjeros eligen para sus vacaciones de verano.

Los datos oficiales de la temporada estival 2018 así lo indican. El jefe de Gabinete del municipio, y exsecretario de Turismo, Marcos Barberis, informó que la ocupación ronda, en promedio, el 75 por ciento de las plazas ofrecidas.

Habrá que esperar cómo evoluciona el movimiento turístico en los próximos días como para tener un panorama más integral de la primera etapa de la temporada estival.

Muchos visitantes se observan durante estos días en las calles del centro de la ciudad y en los sitios turísticos tradicionales.

Los datos oficiales señalan que la ocupación durante enero del año pasado alcanzó en Bariloche un promedio del 80 por ciento. Así lo informó en febrero de 2017 el Observatorio Turístico del Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte de Río Negro.

El crecimiento del arribo de turistas no se percibe sólo en el verano. La Municipalidad de Bariloche informó tiempo atrás que en julio pasado arribaron al aeropuerto de esta ciudad 88.042 pasajeros. El dato refleja un crecimiento del 17 por ciento en comparación con julio de 2016.

“Bariloche es muy nombrado y teníamos ganas de conocerla. Así que averiguamos por Internet y nos vinimos”,
dice Saúl Cofré Barrera, oriundo de Chillán, Chile.
El dato
75%
de las plazas ofrecidas están ocupadas en lo que va de 2018, según el jefe de Gabinete municipal, Marcos Barberis.
“Me encanta Bariloche. Antes venía de vacaciones y ahora vengo a tocar”,
dijo Franco Sciarillo, músico.

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