Los trabajadores del verano en las playas barilochenses

Los días de calor acercan a turistas y residentes al lago. Los guardavidas están atentos y los vendedores recorren la costa de punta a punta con churros, helados, pastelitos, panes y ensaladas de fruta cada temporada.

15 feb 2017 - 12:06
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Cuando la marca del termómetro asciende, ellos tienen más trabajo. Mientras otros disfrutan del calor, toman un broceado de montaña y se zambullen en el lago, los trabajadores del verano patean la playa de punta a punta para armarse de un ingreso que les ayude a vivir.

Entre ellos hay camaradería. Se cruzan, se saludan y hasta se intercambian productos a modo de trueque. Suele haber vendedores de churros, helados, panes rellenos, pasteles y ensaladas de fruta que cada tarde de calor se suman a las extensas jornadas laborales de los guardavidas, el otro grupo de trabajadores del verano.

Daniel es uno de ellos. Con la remera roja y el ícono del Chapulín Colorado, tiene la piel curtida por el sol. Lleva colgado de un hombro una conservadora y con la otra mano carga un banco plástico que lo utiliza para apoyar los productos antes de ofrecerlos al comprador.

Daniel vende churros rellenos que prepara un pequeño emprendedor bajo la marca del Chapulín. No está todos los días en la playa, sólo cuando el calor lo amerita, pero así lleva dos veranos de caminar de punta a punta Playa Bonita. “Trabajaba como conductor de una ambulancia en Buenos Aires pero me cansé, enviudé y Javier, un conocido de mi zona, de Villa Ballester, que vive acá me invitó y me vine”, cuenta Daniel que intenta sumar a la entrevista a Caro, otra joven vendedora que prefiere el perfil bajo.

En un día bueno, Daniel llega a vender treinta docenas de churros. Generalmente está de 14 a 19, pero si la mercadería se le acaba antes se va a su casa con la misión cumplida. Los días feos o poco atractivos para la playa está en la puerta del hospital. La venta de churros le suma un extra a su ingreso de pensión por viudez y así subsiste.

Para los vendedores de las playas el mejor horario es a partir de las 16, cuando comienzan a bajar a la costa barilochenses y turistas.
Los trabajadores del verano en las playas barilochenses
Juan Suárez, vende pasteles criollos para sumar un plus a la economía del hogar.

La experiencia de Juan Suárez es diferente. Trabaja en la playa vendiendo pasteles criollos de membrillo o batata para sumar unos pesos más a la economía del hogar y tiene otro empleo estable. “A mi señora le gusta cocinar, le salen bien los pastelitos y hacemos para vender. Yo camino la playa y ella con los chicos la disfrutan. Nos vamos turnando, a veces sale ella”, cuenta con el canasto plástico al hombro en el que lleva los pasteles.

Juan vive en los kilómetros. Por eso, cuando el día es de playa, comienza la recorrida por Bonita y una vez que realiza todo el recorrido se va a la playa de la Ruta 82. También suele ir a vender los pasteles a ferias o por encargo a través de Facebook. El stock de Juan en la playa es de diez docenas. Si vende todo, se da por satisfecho y se suma a su familia para disfrutar del día.

Los trabajadores del verano en las playas barilochenses
Martín Grieco, guardavidas de Playa Bonita.

El trabajo de Martín Grieco tiene una responsabilidad importante: debe cuidar de todos los bañistas cada día. El guardavidas de Playa Bonita se refugia bajo una gorra visera y en una porción de sombra que da la sombrilla colocada arriba del mangrullo. Observa, siempre observa, y hace un paneo con la vista de un extremo a otro a pesar de que a unos metros están otros guardavidas con los que comparte la playa.

“Es una playa muy turística porque está al lado de la ruta y también de muchos nadadores que cruzan a la isla Huemul”, explica al realizar una radiografía de la playa con más visitantes del Nahuel Huapi. Martín es profesor de Educación Física y entrenador en un club el resto del año, pero en verano (desde hace cinco temporadas) se dedica exclusivamente a ser guardavidas, de diciembre a marzo, de 13 a 20.

“Nuestro trabajo es la prevención, hay pocos rescates pero también se acercan muchos turistas a preguntar otras cosa, como qué colectivo tomarse. Hacemos un poco de todo”, admitió.

DeBariloche
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