Pantalla en blanco

La apertura del espacio aéreo a más aerolíneas obliga a la consulta por el arribo de las “low cost”. El análisis semanal de Daniel Marzal.

16 sep 2017 - 15:22
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Como una gran ola que se hincha, amenaza y nunca termina de romper, los anuncios sobre la llegada de líneas aéreas “low cost” se acumularon en el último año –uno tras otro– pero los vuelos siguen sin aparecer en las pantallas.
A esta altura, los funcionarios y empresarios del sector turístico moderaron la expectativa inicial. De los datos precisos que brindaban al principio mudaron ahora a las declaraciones estándar que van bien para todo, del tipo “no existe desarrollo turístico sin conectividad aérea, y mucho menos en la Patagonia”.
El término “low cost” define en todo el mundo al transporte aéreo de pasajeros brindado con servicios mínimos y tarifas bajas. Condiciones estas (la segunda, especialmente) que están lejos de ofrecer las prestadoras actuales.
Desde hace varios años el precio por kilómetro de los pasajes de Aerolíneas Argentinas con destino a Bariloche es bastante más caro que los de otras rutas nacionales. El sector turístico pasó de reclamar equidad en ese punto a dar entusiasta bienvenida a las líneas de bajo costo.
Los autoridades locales y las empresas interesadas aseguran que hay mercado de sobra. Pero el puntapié inicial no llega nunca. Trabas burocráticas y legislación regulatoria de tarifas estarían entre los principales obstáculos.
Una de las aerolíneas, Fly Bondi, había prometido que en septiembre inauguraba la conexión con Bariloche. Hasta hoy no hubo noticias.
Otras firmas señalaron también su voluntad de aterrizar cuanto antes en esta ciudad y postularon para conexiones no tradicionales, por ejemplo con Córdoba, Mendoza, Ushuaia, Puerto Madryn, El Calafate, Salta y Rosario.
La grilla de quienes se presentaron a la “apertura de cielos” incluye entre otras firmas a Alas del Sur, Sapsa, Polar Líneas Aéreas, Norwegian Air, Lasa SRL, American Jet y Andes Líneas Aéreas.
Esta última ya vuela a Bariloche, pero en una modalidad que nada tiene de “low cost”.
Hoy los funcionarios de Nación aclaran, ante cada pregunta, que “no hay plazo para el inicio de las operaciones”. Amague que ya resulta familiar y remite –por caso– a algunos proyectos de obra pública.
Así las cosas, en materia de vuelos baratos la mesa está servida. Pero sin comensales a la vista.

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