A propósito de la central nuclear

13 ago 2017 - 00:00
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El gobernador Weretilneck asistió el 20 de abril último a la firma del acuerdo federal de energía en Buenos aires. Allí, en presencia del presidente Macri y de los gobernadores de Neuquén y Chubut, entre otros, afirmó textualmente: “(...) teniendo en cuenta las energías alternativas como ser eólica y solar, es algo positivo para la provincia y el país”. Luego, al regreso de China –habiendo integrado la comitiva presidencial–, abruptamente priorizó e impulsó la construcción de la central nuclear china, de forma “exprés”.

¿Qué pasó? Por qué no se genera previamente un espacio en tiempo razonable –podría ser entre seis meses y un año– para ilustrar al soberano y posibilitar un debate enriquecedor de los pros y los contras en relación a las fuentes renovables (eólica y solar), para luego sí, recién entonces, convocar a toda la ciudadanía rionegrina para que se expida al respecto a través de un referéndum vinculante. Ello dado la trascendencia del asunto a resolver, donde está en juego nada más ni nada menos que la vida misma del universo y de su descendencia (conforme lo previsto por la Constitución de Río Negro, cap. II, art. 181º, punto 18).

Aquí cabe referenciar el comportamiento ejemplar del pueblo de Viedma, que se movilizó y prácticamente “autoconvocó” en oposición a la central nuclear china a instalarse en la ciudad capital, razón por la cual el gobernador admitió rectificarse de considerar ese lugar por no haber “licencia social” para ello. Sin eufemismos, yo me pregunto si en los hechos esa figura no es lo mismo que un referéndum vinculante.

Igualmente ¿no habría sido más conveniente y beneficioso haber efectuado un llamado a licitación internacional, abierto y transparente, posibilitando que pudieran participar otros oferentes, incluida la financiación de países líderes en la materia (Francia, Alemania, etc.), y no la contratación directa a una potencia extracontinental que hoy tiene en construcción dos centrales con la misma tecnología dentro de su territorio y sólo una fuera del mismo, en Pakistán?

Por último, permítaseme decir que me apena y entristece que se utilice como “escudo humano” la comprensible extrema necesidad de fuentes de trabajo en Sierra Grande por la crisis laboral generada a raíz de la casi paralización de las minas de hierro explotadas por una empresa china, al igual como ya ocurriera antaño con el cierre de Hipasam de Fabricaciones Militares.

¿O es que los gobernantes nuestros de turno –debemos reconocerlo– han sido incapaces de generar condiciones favorables, a modo de políticas activas de Estado, para la creación de fuentes productivas de la actividad privada que demanden genuinamente un mayor volumen de “mano de obra”, principalmente en la Patagonia?

Rubén Aranzábal

DNI 5.443.231

Roca

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