Ficción y realidad

15 nov 2017 - 00:00
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Y el estatismo se adueñó de la Argentina. Todo lo invadió y nada dejó sin su control y su caos. En nombre de todos y al grito de “Yo soy todos” se quedó con lo de todos. La Argentina de hoy es sólo una ficción con una pequeña chance de ser realidad. Los países se hacen grandes con ideas, pero aquí han sido las grandes ausentes. Ante la falta de imaginación de todo el frente político, la creatividad se ha reemplazado por un concepto que postula al Estado grande como salvación de una sociedad que sigue sin comprender que estamos como estamos, precisamente, por la dimensión del fisco. Para una ciudadanía que decide vivir en la utopía del Estado benefactor, los únicos políticos que pueden satisfacer una imposibilidad así de obvia y subrreal son los mentirosos. El espejismo político resulta un endeble equilibrio de corto plazo y pretende generar en la sociedad la sensación de un bienestar potencial que claramente no existe, sólo la deuda. No importa quién sea el político que escuchemos, su mensaje es el mismo: Estado enorme, sin aclarar que, a dicho ente, insaciable y egoísta, lo debemos alimentar todos los días, distrayendo recursos que deberían destinarse a actividades genuinamente productivas.

Joaquín Bertrán

DNI 5.433.822

Neuquén

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