Llevamos 133 años sin aprender nada

13 ago 2017 - 00:00
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Juan Bautista Alberdi nació en Tucumán el 29 de agosto de 1810. En 1837 Alberdi publicó una de sus obras más importantes, “Fragmento preliminar al estudio del Derecho”, donde hacía un diagnóstico de la situación nacional y sus posibles soluciones.

A fines de 1835 Alberdi regresó a Buenos Aires, donde se unió al llamado Salón Literario, fundado por Marcos Sastre y frecuentado por Juan María Gutiérrez, José Mármol y Miguel Cané (padre) entre otros jóvenes, con los que se vinculó a la “generación del 37”. Estos intelectuales adhirieron a las ideas de la democracia liberal y se asumieron como continuadores de la obra de la Revolución de Mayo, propiciando una organización mixta del país como respuesta al enfrentamiento entre federales y unitarios.

“La Constitución de 1853”: producida la derrota de Juan Manuel de Rosas como consecuencia de la Batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, Alberdi de inmediato se puso a escribir un tratado sobre la futura Constitución argentina. Ésta fue su principal obra, a la que denominó las “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, tratado de Derecho Público editado por la imprenta del periódico “El Mercurio de Valparaíso”.

Este libro lo llevó a la fama. Tardó apenas un par de semanas en escribirlo y lo publicó en mayo de ese mismo año. Meses después lo reeditaría con ampliaciones, incluyendo un proyecto de Carta Magna, basado en la Constitución Argentina de 1826 y en la de los Estados Unidos. En 1853 publicó un tratado complementario de bases llamado “Elementos de Derecho Público provincial argentino”.

“133 años sin aprender nada”: los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente. Se nos alentó a consumir sin producir. Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental. En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas. Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición. El origen de la riqueza son el trabajo y el capital. ¿Qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria? La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas.

Silvano Giacolla Caruso

DNI 8.119.343

“El origen de la riqueza son el trabajo y el capital. ¿Qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria? La ociosidad es el gran enemigo del pueblo”.
Cinco saltos

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