La empleada estatal más antigua de la Provincia es de Cipolletti

Mirta Guerrero empezó a trabajar el 12 de febrero de 1970 en Rentas. A punto de jubilarse, repasa su trayectoria y anticipa que va a extrañar su segunda casa.

19 may 2017 - 16:02
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Su cordialidad es una de sus mayores virtudes, uno de los pilares más importante de su vida. Una característica que le sirvió para atender a miles de contribuyentes de la ciudad con la misma paciencia que tuvo la primera vez que comenzó a trabajar en Rentas: el 2 de febrero de 1970.

Entre risas, confiesa que es “la empleada estatal más antigua de toda la provincia”. Hace algunas cuentas y lo reafirma: “Tengo 47 años de aportes y siempre trabajé acá, en Rentas”, cuenta Mirta Guerrero, a poco de comenzar su jubilación.

Sentada en una de las oficinas de la Dirección de Rentas de esta ciudad comienza a recordar sus primeros pasos en la labor que ama. “Jamás me imaginé que iba a terminar siendo la empleada estatal más antigua de toda la provincia”, subrayó mientras trataba de imaginar cómo va a comenzar a disfrutar de su tiempo libre.

A sus 65 años asegura que “su segunda casa es su trabajo” y todos los que alguna vez fueron atendidos por Mirta lo saben. Saben de su paciencia y de lo mucho que le gusta su tarea.

Tanto es así, que el amor por lo que hace la llevó a pedir una prórroga de cinco años de su jubilación. Prórroga que la catapultó como la empleada estatal más antigua de la provincia.

“Me acuerdo que cuando pedí la extensión de la jubilación iba a ser por dos años, como mucho. Y mirá... Ya pasaron cinco”, dice entre risas.

Cuando se pregunta qué va a hacer después de que se jubile sólo visualiza una situación: “Disfrutar aún más a mis dos nietos”, afirma. Ella no sólo jamás pensó que iba a trabajar hasta los 65 años, sino que tampoco imaginó que lo iba a hacer en el mismo repartición donde comenzó.

Haciendo un poco de memoria recuerda que el primer edificio de Rentas estaba ubicado sobre calle Villegas al 200. “Allí estuvimos varios años”, asegura. Después se mudaron a otro y finalmente quedó instalado en Villegas e Yrigoyen, donde actualmente trabaja.

El contacto con la gente

Mirta sostiene que trabajar en atención al público le da una gran satisfacción y que piensa que lo más importante es atender bien a la gente.

“Hay muchas personas que vienen y me cuentan sus problemas, lo que les pasa. Yo los escucho y trato de darles la mejor atención porque para eso estoy”, indicó.

El trámite de su jubilación ya fue iniciado y se estima que en tres meses comenzará a percibirla. Pese a que va tener tiempo para hacer lo que desee, le es difícil pensar en que ya no va a tener que levantarse temprano y caminar hacia su trabajo.

Cuando trata de imaginarse cómo será, su mirada se nubla y confiesa que lo va a extrañar. Cuando le preguntan por qué, lo resume en una frase que suele repetir muy seguido: “Porque es mi segunda casa”.

La número 1
47 años
de su vida laboral lleva dedicadas Mirta a su empleo en la Dirección de Rentas en la ciudad.
“Me acuerdo de que cuando pedí la extensión de la jubilación iba a ser por dos años como mucho. Y mirá... ya pasaron cinco”,
dice Mirta Guerrero,
entre risas.
Dos anécdotas entre cientos de historias
De la primera fue protagonista una compañera que tuvo la mala suerte de encontrarse con una ráfaga de viento que le voló las 200 intimaciones que debía entregar en el correo. “Eran por deudas inmobiliarias y de automotores. Al cruzar la plaza San Martín, la envolvió una ráfaga de viento y le voló todo. Cuando regresó y le contó a nuestro jefe se ganó un buen reto, pero lo cierto es que había sido el viento. Fue muy gracioso”, cuenta.
La otra recuerda los tiempos en que les hacían muchas donaciones por la buena atención que prestaban. “Y para las Fiestas sobraban las cajas de sidra, de vino, pan dulce y comida. Nos juntábamos todos los empleados y hacíamos un gran asado”, concluyó.

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