La extensión del tren pierde fuerza

Si bien el gobierno nacional había presupuestado fondos para ampliar el recorrido, en las últimas semanas la posibilidad comenzó a desdibujarse. Críticas de políticos y usuarios.

20 may 2017 - 00:00
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Dos hermanas de entre 7 y 12 años se emocionan a bordo del tren, abren los ojos con asombro, miran por los ventanales y ríen. Un hombre de unos cincuenta años esboza una mueca con cierta nostalgia y rememora sin suerte su último viaje sobre las vías de tren. La flamante formación está repleta y la estación está de fiesta, pasaron 25 años del último viaje de pasajeros en la región.

La postal remite a los primeros días del invierno del 2015. El 22 de junio tras largos calendarios en silencio, la particular bocina del tren volvió a rugir en el ramal del Valle que une Cipolletti con Neuquén. Los inspectores comenzaron a “picar” boletos y el freno de la locomotora despertó de un eterno letargo. El último viaje que llevó pasajeros fue en marzo de 1992 y lo hizo desde Zapala a Constitución, una travesía que duraba casi dos días.

El regreso del tren despertó muchas expectativas de volver a conectar las ciudades del valle a través de las vías , especialmente en los usuarios. Sin embargo, 22 meses después la posibilidad de extensión cosechó más malas que buenas. De allí a esta parte, las promesas de extender el trayecto decoró el discurso político de muchos e incluso se presentaron proyectos. Hubo un compromiso de las provincias y municipios de trabajar en pos de recuperar las estaciones del ramal que alguna vez conectó de Zapala con Bahía Blanca y de ahí con Constitución, algo que hoy parece improbable.

Nación presupuestó en el 2017 una partida para la extensión, pero los avances no se materializan. El año pasado, en la discusión presupuestaria, los congresistas rionegrinos impulsaron una partida de 10 millones de pesos para extender el ramal en el Alto Valle pero los últimos actos del gobierno nacional pusieron en duda que exista verdadera voluntad política para agregar nuevas estaciones.

Malas señales

“Ramal que para, ramal que cierra”, sentenció en 1990 el expresidente Carlos Menem para darle la bienvenida a la privatización y al cierre paulatino del transporte ferroviario. Poco días atrás, el jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, reveló que la extensión del trayecto regional “no se presenta en la actualidad como una inversión estratégica”. Los costos elevados y la baja demanda fueron los fundamentos del funcionario.

El primer revés que recibió la comunidad ferroviaria fue la quita de algunas frecuencias en la franja matutina, en la que más se utiliza el tren. El 1 de diciembre pasado el nuevo horario de salidas eliminó dos frecuencias, el de las 9 y el de las 10, pero no agregó ninguna nueva.

El delegado de La Fraternidad, Pantaleón Guanque, indicó que es “evidente” que los funcionarios nacionales “no conocen la realidad regional. No puede ser que digan algo así, es evidente que no conocen la región, y la demanda que hay. Esto nos da más fuerza para seguir adelante”, aseguró.

Críticas regionales

Actualmente, con los 24 viajes semanales, 16 de lunes a viernes y 8 los sábados, el promedio de pasajeros diarios es de 1200. Una cifra importante teniendo en cuenta la poca frecuencia que hay. Hay dos formaciones, una de ellas se encuentra en el taller próxima a salir. La capacidad es de 140 pasajeros sentados y en cada viajan circulan aproximadamente 75, es decir un 53.5% de la capacidad.

Las declaraciones de Marcos Peña generaron una rápida repercusión en el ámbito provincial. La senadora de Río Negro Magdalena Odarda (ARI) criticó el “centralismo” y recordó que se habían presupuestado en la Comisión Especial del Tren del Valle recursos para extender el ramal. “Lamentamos que el jefe de Gabinete siga desconociendo la importancia del tren en la región y de la función social que cumple”, argumentó.

El diputado nacional del FpV por Río Negro Luis Bardeggia tildó de “lamentable” que el gobierno nacional viole sus compromisos y presentó un proyecto de declaración.

“El año pasado, acordamos incorporar en el presupuesto 2017 una partida específica para la ampliación del Tren de Valle, con el doble beneficio de descongestionar la Ruta 22 y brindar servicio de transporte público para miles de ciudadanos valletanos.

Sobre los fundamentos de Nación, Bardeggia agregó que “somos el conglomerado urbano más grande de toda la Patagonia y lo que necesitamos es más conectividad, más medios de transporte y más inversiones en infraestructura vial. No podemos regresar a la lógica mercantilista y utilitarista de los 90. Además es falso que el tren no se usa. Por ejemplo, durante 2016, y pese a las numerosas irregularidades en la prestación del servicio por parte de Nación, el Tren del Valle transportó más de 300.000 pasajeros, superando los 30.000 pasajeros por mes cuando las condiciones fueron las adecuadas”.

“Está claro que los funcionarios nacionales no conocen la zona y la importancia que tiene la reactivación del tren”.
Pantaleón Guanque, delegado de La Fraternidad.
“La función del tren siempre fue social. Es una forma de que las personas con menos recursos puedan acceder al transporte”.
Diego Echeverría, instructor de maquinista.
En números
1.200
personas, aproximadamente, son las que viajan diariamente en el tren que une Cipolletti con Neuquén.
$ 4
cuesta el boleto de tren con la SUBE ($ 7 sin tarjeta), mientras que el pasaje interurbano de colectivo supera los $ 14.
El 22 de junio de 2015,
el tren de pasajeros volvió a la región.
Desde ese momento se generaron expectativas de que el recorrido pudiera extenderse.
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