América Latina, una tierra hostil para homosexuales

17 may 2017 - 00:00
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En muchos lugares de América Latina salir a la calle como homosexual significa estar expuesto a graves amenazas, palizas o incluso la muerte. Eso ocurre por ejemplo en la Baixada Fluminense, uno de los barrios más violentos en la periferia de Río de Janeiro, la ciudad brasileña donde se celebra el Carnaval -la fiesta de la diversidad y la permisividad sexual por excelencia- más famoso del mundo.

“La Baixada es conocida por la pobreza, el tráfico de drogas”, explica a DPA con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, que se conmemoria hoy, Vagner de Almeida, un cineasta que trabaja ahí desde 1998 apoyando a la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales e intersexuales (LGTBI). Muchos homosexuales son atacados arbitrariamente en las calles donde se prostituyen para ganarse la vida. “Les disparan desde motos”, explica. “No les roban, son sólo crímenes de odio”, concluye.

La ONG Transgender Europe coloca en números absolutos a Brasil primero entre 33 países con asesinatos de personas LGBTI registrados en 2016, con 123 casos, seguido por México (52). Sin embargo, en relación al número de habitantes, hay países pequeños que están peor.

“Honduras, por ejemplo, tiene una tasa de 10,77 denuncias de asesinatos de personas trans y por género por millón de habitantes”, señalan las estadísticas de la organización desde 2008.

Aunque muchas naciones africanas o asiáticas son consideradas más peligrosas porque castigan la homosexualidad por ley, América Latina sigue siendo vista como particularmente hostil con esta comunidad. Un grito habitual en los estadios de fútbol para molestar al rival es “¡eeeeh, puto!”, sancionado varias veces con multas por la FIFA.

Además del tradicional machismo cultural, un factor decisivo es la religión, cree el directivo de la ONG peruana Promsex George Hale. “A nivel de opinión pública, se mantiene un estigma propio de la influencia religiosa que tenemos en nuestros países para hablar de la orientación sexual abiertamente”, dice Hale.

Aun así la situación va mejorando a través de los años. La decisión del cantante Ricky Martin de dar a conocer su homosexualidad en 2010 y el trabajo de organizaciones que defienden la diversidad sexual ayudaron a la comunidad LTGBI a abrirse camino.

En países como Venezuela y Ecuador se reconoce el cambio de género y hay diputados transgénero. En México, machista por tradición, la Suprema Corte resolvió en 2013 que expresiones como “maricón” y “puñal” eran homófobas, no protegidas por la libertad de expresión.

Argentina es pionera en el tema. En 2010 se convirtió en el primer país de la región en permitir el matrimonio igualitario. Meses después, por primera vez un bebe fue inscrito en el Registro Civil argentino con dos mamás.

En Cuba, un país que persiguió a los homosexuales en los primeros años de la revolución de Fidel Castro, su sobrina, Mariela Castro, lidera ahora con éxito la lucha contra la homofobia, aunque su proyecto de ley de una “unión civil” para parejas del mismo sexo choca aún con el recelo de la “vieja guardia” castrista. Colombia ya permite el matrimonio gay, pero la resistencia de sectores religiosos se vio reflejada en 2016 en las campañas de rechazo al histórico acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, al que acusaban de promover una “ideología de género”.

El tema es también actual en el Perú, donde sobre todo iglesias evangélicas impulsaron en marzo protestas bajo el lema “Con mis hijos no te metas”, acusando al Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski de querer “homosexualizar” a los niños por sus planes de reformas el currículo escolar incluyendo un enfoque de género.

El debate ideológico y las iniciativas legales tienen en la calle su contracara más triste. La transexual Dandara dos Santos fue asesinada en Fortaleza, Brasil, en febrero. Un video captó el ataque. Patadas y golpes con palos, antes de recibir un tiro. “Son crímenes de un altísimo grado de crueldad”, explica a DPA el activista De Almeida.

Paola, una trabajadora sexual trans, murió asesinada en la calle en Ciudad de México. Sherlyn Montoya, una activista trans salvadoreña, apareció torturada y estrangulada cerca de Tegucigalpa. Así lo resumió la CIDH en un informe sobre homofobia en América: “Existe una amplia y generalizada intolerancia e irrespeto hacia las personas LGBTI o aquellas percibidas como tales, lo cual se suma al fracaso de los Estados en adoptar medidas efectivas para investigar y castigar efectivamente la violencia por prejuicio”. (DPA)

La ONG Transgender Europe coloca a Brasil primero entre 33 países con asesinatos de personas LGBTI registrados en 2016, con 123 casos.

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