El Club Hartos de Madres y Padres de Niños Pequeños

11 ago 2017 - 00:00
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Con este sencillo pero emotivo acto queda inaugurado el Club Hartos de Madres y Padres de Niños Pequeños, conocido por la sigla CHMPNP. Los padres de adolescentes consideramos necesario y urgente crear este club para expresar y compartir experiencias e intentar, todos juntos, entender qué mueve, qué motiva y cómo piensa este nuevo colectivo de adultos jóvenes que recién comienza a lanzar hijos al mundo y cree haber descubierto la paternidad. Como diría el genial Mendieta, qué los parió.

Si usted se identifica con alguno de los puntos abajo descriptos, le damos la bienvenida al club y lo invitamos, desde ya, a sumar quejas que enriquecerán al CHMPNP.

Experiencias compartidas por miembros del CHMPNP:

Mujer de 44 años: cuando tuve a mi hija, mi prima, ocho años menor que yo, ni siquiera me felicitó ni fue a la maternidad a conocer a mi bebé. Éramos bastante amigas hasta entonces a pesar de la diferencia de edad, pero aquella indiferencia por mi maternidad, lo que para mí era lo más importante en mi vida, me dolió y nos alejamos. No sé si ella lo entendió, porque seguía invitándome a salir de noche como si mi hija no existiera. Hace seis meses ella fue mamá. Fui a la maternidad, le llevé un hermoso regalo, le ofrecí todo mi apoyo y ayuda. Desde entonces en el grupo familiar de Whatsapp no hace otra cosa que subir fotos de su beba cada santo día. De la primera sonrisa, el primer rulito, la primera comida. Son decenas de fotos diarias y anécdotas banales como si ella hubiera de pronto inventado la maternidad. Pero nunca una pregunta sobre los hijos de los demás. Creo que ni siquiera sabe cómo se llaman. No la soporto.

Mujer de 51 años: hace pocos días una conocida que tiene un hijo de dos años tenía que pasar por mi departamento a buscar unos papeles. Cuando arreglamos el horario le comenté que mi hijo menor, de 15, estaba con un cuadro viral importante. Por supuesto hubiera esperado que me preguntara por su estado de salud y enviara saludos pero, en cambio, me dijo que entonces no podía pasar y me explicó que el acto de que yo bajara, sola, a la planta baja del edificio con unos papeles en la mano que pasaría a las manos de ella, que también estaría sola, podría derivar en que luego, cuando ella regresara a su hogar, su hijo se contagiara el virus del mío. Jamás escuché un argumento tan irracional y absurdo. Y me molestó sobremanera que sin siquiera preguntarme cómo estaba mi hijo lo tratara como si estuviera a punto de iniciar una pandemia de ébola en el país. Al final, que se consiga los papeles por su cuenta.

Hombre de 42 años: con mi esposa nos fuimos un par de días afuera. Por suerte los chicos ya son grandes y pueden quedarse solos. Con toda intención preferimos irnos días de semana para que la tranquilidad fuera absoluta. Pero, por supuesto, en el restaurante que elegimos, y al que nunca hubiéramos llevado niños pequeños, nos tocó la mesa al lado de la pareja joven con mellizos de dos y una nena de 4. Era el infierno. Los mellizos querían escapar de sus sillas altas y gritaban y tiraban todo lo que había a su alrededor, objetos que los padres levantaban y volvían a entregarles, como el servilletero de metal y el salero plástico. La niña jugaba más tranquila con algo que repetía una musiquita de esas que te taladran el cerebro y que tendrían que estar prohibidas. Mi esposa, primero con cierta discreción, les enviaba miradas de odio, pero la parejita ni mu. Como si el lugar fuera de ellos. Comimos rápido y mal para poder irnos, sin entender por qué los papás más jóvenes creen que todos tenemos que aguantar a sus hijos.

El CHMPNP no sólo será el lugar donde compartir estas historias con quienes de verdad entenderán, sino que también habrá talleres de “respuestas rápidas” y “salidas airosas”. Frases que podrán usarse cada vez que un progenitor de niño pequeño haga algún comentario que dé a entender que se siente más padre que los demás. Por ejemplo:

Padre de Niño Pequeño (PNP): “Hace un año que no duermo”.

Padre de Adolescente (PA): “Por lo menos sabés dónde está el pibe durante toda la noche”.

PNP: “Ayer por primera vez vino a dormir un amiguito del nene. No sabés lo que fue”.

PA: “Ayer por primera vez se quedó a dormir en casa el novio de mi hija. Cuando cerraron la puerta del cuarto casi me infarto”.

PNP: “Mi hijo tiene baja la vitamina C y no le gusta el jugo de naranja. Es desesperante”.

PA: “No te preocupes, en unos años cada vez que salga de tu casa va a llevar una botella de jugo de naranja. Es que el vodka puro les resulta muy fuerte”.

Ya tienen ustedes un pantallazo de las actividades del CHMPNP. Compartir, quejarse, pero también enseñar y guiar a los padres primerizos que no saben qué les espera. Porque como decían las abuelas: “Hijos pequeños, problemas pequeños; hijos grandes, problemas grandes”. Que ése sea nuestro lema.

Padres de adolescentes lo creamos para compartir experiencias con los adultos jóvenes que recién lanzan hijos al mundo y creen haber descubierto la paternidad.
Además de quejarse, buscan guiar a los primerizos que no saben qué les espera. “Hijos pequeños, problemas pequeños; hijos grandes, problemas grandes” es el lema.

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