El “miedo” al otro en la escuela

28 oct 2014 - 00:00
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El hostigamiento, las diversas formas de discriminación por género, sexo, aspecto físico e ideas, el preocupante incremento de la violencia en las escuelas y hasta el caso de un abuso sexual en estas últimas horas son puntos decisivos a atender por las políticas, tanto para víctimas como victimarios.

Para muchos especialistas, la persistencia de las diversas formas de violencia entre los alumnos sientan hoy las bases de una nueva problemática, que es la instalación de esas graves formas de relación en el ámbito educativo, que atentan contra la diversidad ideológica y cultural y también amenazan la consecución de las metas del aprendizaje. Estos flagelos entre los jóvenes no sólo repercuten en su psiquis sino que en muchos casos también son responsables del abandono por “miedo” al otro o los otros en la escuela, que deberían ser no más que sus compañeros de aula, de ruta y de esas horas “tediosas” que acompañaron a muchas generaciones.

El conocido fenómeno conocido a nivel mundial como bullying, es decir el hostigamiento reiterado y persistente y creciente hacia un alumno o varios de parte de sus propios compañeros o supuestos “pares”, es muchas veces silenciado y tapado por los docentes.

Muchas veces los desbordados docentes por sus múltiples tareas y por protocolos un tanto benevolentes, como la falta de sanciones, no pueden o no están en condiciones de distinguir o prevenir la llegada de un ataque violento hacia o por un alumno en el aula. Según Unesco, la violencia entre pares “muchas veces es situada por el sistema escolar como parte de la interacción entre estudiantes, especialmente entre varones”, y subraya en ese sentido que “es importante considerar, además, que existe un importante componente de género tanto en el fenómeno del bullying en general como en las formas de afrontarlo desde el sistema educativo”.

Los especialistas sostienen también que los hechos violentos en la escuela pueden motivar asimismo la “expulsión y la deserción del sistema educativo” y con ello “vulnerar el derecho a la educación”.

En Argentina, a diferencia de otros países de América Latina, se está unos pasos más adelante respecto de la violencia homofóbica y transfóbica en las escuelas, teniendo en cuenta el reconocimiento a las identidades sexuales y de género que se establecieron por ley, además del matrimonio igualitario.

Hay países en donde los gobiernos y la sociedad aún no tomaron decisiones sobre estos casos de bullying y por ello los ministros de Educación de nueve países de la región sesionarán a fines de octubre en Colombia. La idea es “generar una coalición regional de tomadores de decisiones a nivel de gobierno y de la sociedad civil que busque prevenir y atender la violencia homofóbica y transfóbica en la educación de América Latina y el Caribe”.

Según estudios de la organización de Defensa de los Derechos en la Educación de Gays y Lesbianas -Glsen-, de Estados Unidos, las personas jóvenes que son homosexuales o bisexuales tienen cuatro veces más probabilidades de un suicidio que una persona joven heterosexual, y relacionan esa drástica decisión con el hecho de haber sufrido bullying o acoso en la escuela debido a su orientación sexual o identidad.

LAURA HOJMAN

Analista en educación de DyN