La grieta, más profunda

19 mar 2017 - 00:00
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Mauricio Macri marcha hacia la elección de octubre con un retroceso comprobable en al menos dos de las consignas que lo llevaron a la presidencia de la Nación. Desde septiembre pasado se sabe que no son menos los pobres sino un millón y medio más. En las últimas semanas se ha podido comprobar además que los argentinos no están más unidos; todo lo contrario. La grieta, otra vez abierta y más profunda: es la caracterización que hacen algunos consultores de opinión acerca del difícil momento del gobierno.

Sobre la división de la sociedad , en la jefatura de gabinete se sostiene que el gobierno no la promueve y simplemente está dando registro de un hecho. La polarización, interpretan en esos despachos, es un movimiento que va “de abajo hacia arriba”, según el modelo más bien tradicional de promoción de políticas públicas. Si fuera así, no sería un fenómeno espontáneo sino más bien un epifenómeno de políticas aplicadas por el gobierno. De esa polarización se está sirviendo abiertamente el discurso oficial. Desde Marcos Peña y la gobernadora María Eugenia Vidal hasta el líbero Ernesto Sanz, no alcanzaron las bocas esta semana en el oficialismo para atribuir al kirchnerismo una responsabilidad directa en el clima de creciente agitación social.

El corazón del problema está en la economía y hay una marcada caída en las expectativas de mejora. La imagen positiva de Macri ronda el 36,5% promedio. La aprobación a su gestión cayó unos 10 puntos y promedia el 40%. La gente está preocupada y crece el malhumor social, concluyen los análisis. El consultor Hugo Haime, por ejemplo, detectó que un 46% de los consultados manifiesta “bronca” por el momento económico y un 36% se muestra “triste y desanimado” por la situación. El 18% restante se mantiene “esperanzado”. “Es un a tarjeta amarilla para Macri”, dice Haime.

Los analistas coinciden en que la polarización con el kirchnerismo es una opción que supone un alto contenido de riesgo para el oficialismo. Sucede que Macri esta vez puede perder. Las encuestas en la provincia de Buenos Aires, donde se pone en juego el peso simbólico de la elección de octubre, muestran por el momento un electorado divididos en tercios, con un progresivo fortalecimiento de una candidatura de Cristina Kirchner y un igual debilitamiento de las opciones del macrismo.

Es cierto también que a diferencia de lo que pasó en el balotaje, Macri no necesita alcanzar el 50% de los votos para considerar ganada la elección. Y acaso ahí radique el ensayo del gobierno. El endurecimiento en el abordaje de los conflictos sociales –por el momento es solo una cuestión de discurso– apunta a fortalecer la fidelización del voto macrista, donde se advierte un distinto tipo de descontento con la gestión del presidente del que se puede hallar en la oposición.

Mariel Fornoni, de M&F, encontró en su último trabajo, que terminó de procesar el viernes, que entre un 65% y un 70% de los que votaron a Macri en la primera vuelta de las presidenciales de 2015 (el 34,15%) volverían a votar en octubre a Cambiemos. Haime, que midió por última vez a fines de febrero, recogió que el oficialismo conserva una intención de voto nacional del 26%, 9 puntos menos que los 35 de diciembre pasado. Un 8 % de los encuestados se manifestó como “adherente pleno” del gobierno; un 39% se definió como “adherente crítico”.

Si bien los conflictos complican la gestión de gobierno, podrían fortalecer cierto espíritu de pertenencia. Otorgar identidad y reafirmar convicciones en un tiempo de volatilidad y desencanto general. Las posiciones respecto del primer paro general de la CGT, del recrudecimiento de los cortes y piquetes o del extenuante conflicto con los docentes se resuelven por afinidad hacia un lado u otro de la grieta. Por ahora, laboratorio puro.

Los análisis advierten que la polarización con el kirchnerismo es una opción de alto riesgo para el oficialismo. Sucede que Macri esta vez puede perder.
Si bien los conflictos complican la gestión, podrían fortalecer el espíritu de pertenencia. Reafirmar ciertas convicciones en tiempos de volatilidad.
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