La hoja de ruta de Macri

01 nov 2017 - 00:00
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En su convocatoria a los gobernadores, jefes de bloque, jueces, sindicalistas y empresarios a buscar consensos básicos para bajar la inflación, la pobreza y el déficit fiscal bajo la consigna “ahora o nunca”, el presidente Mauricio Macri trazó una hoja de ruta con tres caminos y destinos con los cuales pocos podrían estar en desacuerdo, al menos hasta que se discuta la forma de recorrerlos.

También produjo definiciones fuertes sobre temas tabú para el vocabulario político argentino al plantear la necesidad de erradicar para siempre la inflación, reclamar más austeridad y transparencia en el Estado y mencionar como cuestiones a corregir a los regímenes jubilatorios de privilegio, el exceso de personal en reparticiones públicas y la lentitud del Poder Judicial, con su anacrónico sistema laboral y altos salarios exentos de Ganancias. O cuestionar a los empresarios que lucran a través del pago de sobornos, maniobras de cartelización y falta de competencia. Para el presidente, “no es negociable” que el sector público en todas las jurisdicciones gaste más de lo que recauda. Y sostuvo que se trata de reformas donde cada uno debe ceder un poco para lograr acuerdos en beneficio del país.

Un repaso de los tres ejes que planteó Macri ayuda a entender qué cabe esperar del “reformismo permanente” apoyado en el resultado de las últimas elecciones legislativas. Con instrumentos a tratar por el Congreso que recién comienzan a aparecer (como la anunciada reforma tributaria “proinversión y empleo” y la propuesta de modificar el cálculo de la movilidad jubilatoria automática) y cambios de normas laborales que se negociarán sobre la marcha en “mesas de diálogo” sectoriales:

1) Responsabilidad fiscal, inflación e impuestos. Es el área donde hubo más discusión previa, pero la más compleja. No es sencillo bajar impuestos sin bajar el gasto público y el déficit fiscal resultante se financia con endeudamiento externo. “No nos gusta endeudarnos, pero menos mentirnos”, sostuvo Macri. La reforma tributaria apunta a reducir muy gradualmente el peso de impuestos distorsivos (como Ingresos Brutos) que alimentan la inflación y debilitan la inversión y aumentar los gravámenes al patrimonio y la renta (incluso financiera). Hasta que no sea sancionada, es difícil saber cómo quedará el cuadro de la coparticipación de impuestos, ya que hay mucho para negociar.

De ahí que Macri haya propuesto un cambio en la relación Nación-provincias para redistribuir recursos, especialmente en obras de infraestructura, y avanzar en la ley de Responsabilidad Fiscal que busca el equilibrio a fin del 2019. La próxima reunión con los gobernadores será clave para negociar esta frazada corta. Tal vez allí se plantee como contrasentido la existencia de 22 ministerios en el gabinete nacional.

Más complicado se presenta el objetivo de eliminar a futuro los regímenes jubilatorios provinciales o especiales (con edades más bajas) cuya subsistencia depende de fondos nacionales. Estos sistemas implican una gran inequidad porque sus haberes son mucho más altos que los que paga la Anses, cuyos ingresos a su vez deben ser reforzados con parte de los impuestos nacionales que se restan de la coparticipación.

Entretanto, el cambio propuesto en la movilidad jubilatoria (indexarla trimestralmente por inflación) busca evitar que el gasto previsional crezca en términos reales en el 2018, por la inercia de la mayor recaudación de aportes e impuestos de este año. Por otro lado, está en debate si el Banco Central mantendrá sin cambios la meta de inflación fijada para el año próximo (10/12% anual) o la adapta para evitar su incumplimiento debido a los futuros ajustes de tarifas.

2) Favorecer el empleo (privado) para reducir la pobreza. El presidente lo presentó como el único camino posible. También habló de nuevas formas de contratación, del blanqueo de trabajadores no registrados y sostuvo que la mafia de los juicios laborales es el peor enemigo del empleo formal, por lo cual lamentó la escasa adhesión de las provincias a la nueva ley de Riesgos de Trabajo para acotar la litigiosidad que encarece los costos empresarios. También se comprometió a simplificar normas y agilizar trámites para facilitar la exportación. “No podemos crecer si no nos convertimos en un país exportador”, afirmó. El cómo se tratará en mesas de diálogo, convocadas por los ministerios de Trabajo y de Producción. El anzuelo para los sindicalistas está en el fortalecimiento de las obras sociales más grandes.

3) República y calidad institucional. Macri resaltó que el resultado electoral fortalece el sistema republicano, pero planteó la necesidad de reconstruir la confianza en el Poder Judicial, sin explicar cómo se reformará su funcionamiento. La renuncia de Alejandra Gils Carbó facilita una mayor independencia y despolitización de los fiscales. También reiteró que el gobierno insistirá en cambiar por ley el sistema de votación con el uso de la boleta electrónica. Llamativamente, en cambio, casi no hubo referencias a la reforma educativa, uno de los principales pilares de la campaña de Cambiemos.

Un repaso de los tres ejes que planteó Macri (responsabilidad fiscal, empleo y calidad institucional) ayuda a entender qué esperar de este “reformismo permanente”.

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