Airbag, con intensidad

La banda de los hermanos Sardelli llega a Plaza Huincul y a Neuquén, el 24 y el 25, a presentar “Vorágine”.

20 abr 2012 - 00:00
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María PÍa Mendiberri NEUQUÉN (AN).- Son tres, son hermanos y comparten una pasión.

Los Sardelli formaron Airbag en 1999 siendo muy pequeños, pero la fama no se hizo esperar demasiado y llegó en el 2004 con hits como “Solo aquí” y “Será por ti”.

Hoy, más maduros, presentan su cuarto disco: “Vorágine”.

En ese tren llegarán a la zona el 24 y el 25 de abril para contagiar al público con toda su energía.

Unos días antes Patricio, dueño de la guitarra de la banda, visitó la ciudad y conversó con “Río Negro”.

La banda se presentará el 24 en Plaza Huincul en el salón de avenida Keidel 1353.

En tanto que el 25 tocará en el Casino Magic de Neuquén.

–¿Cómo fue el proceso de este nuevo disco? –Fue intenso.

Veníamos de nuestro disco anterior con el que habíamos estado tocando un montón, y de golpe por X razones dejamos de tocar y nos dedicamos a componer este álbum.

Es un disco que lo hicimos enteramente nosotros, grabamos todo nosotros y lo produjimos nosotros, lo cual hace que sea un trabajo doble.

Por eso se llama “Vorágine”, porque fue muy intenso todo y lo vivimos de una manera muy fuerte.

–Con “Vorágine” buscaban nuevo sonidos.

¿Los encontraron más cerca del hard rock? –Ya veníamos con “Una hora a Tokyo” pisando en ese terreno.

Siempre nos gustó mucho el hard rock, pero tampoco se puede decir que es un disco de hard rock.

Tiene cosas que nosotros rescatamos, como los solos de guitarra y algunas estructuras.

Pero es un disco que es tan roquero como popero y hay cosas electrónicas.

Tratamos de llevar todas las influencias que tenemos en nuestras cabezas a este disco y estamos muy conformes.

–Sí tenés que rescatar algo en especial del disco, ¿qué rescatarías? –Por empezar, que es un disco distinto a lo que hay en Argentina.

Nosotros siempre tratamos de brindar algo que no esté en otros lados que no sea en Airbag.

Además hay mucha honestidad en las letras y a la hora de armar el disco.

Es lo que somos nosotros y tratamos de hacerlo de la mejor manera.

Por otro lado, tiene cosas electrónicas, que nosotros no habíamos hecho nunca; eso es nuevo para nosotros y también es nuevo acá.

Cuando escuchas una canción de éstas en la radio, llama la atención porque es muy distinto a lo que suena.

–¿Cómo crees que fue recibido por el público? –En realidad tiene pocos meses, salió hace cinco meses, pero la verdad que nos dio muchas sorpresas.

Estamos muy contentos porque a la gente le gusta.

Lo presentamos en el Gran Rex el año pasado y estuvo hasta las manos y la gente lo cantó todo.

Además, cada día vamos sumando más gente.

Gente que, tal vez, antes no escuchaba la banda y con este disco se siente identificada.

Todas esas cosas te demuestran que el disco va por buen camino.

–¿Crees que siguen siendo una banda para adolescentes? –Cuando veníamos en el auto estábamos escuchando los Guns and Roses y hablábamos que cuando ellos explotaron fue el momento en el que les pegaron a unos pibes de 16 años.

Fue el momento en el que ellos fueron más grandes mundialmente.

Después esa gente crece.

De alguna manera eso está pasando con nuestro público.

Cuando nosotros arrancamos teníamos 17 años y nuestro público tenía 14 y 15 años; hoy en día tienen 20, 18 o 16.

Creo que es parte del proceso de maduración de la banda, de la gente que te sigue y de cómo te identifican los distintos públicos con los distintos discos.

Con el disco anterior se sumaron muchos chicos que escucharon cosas que en otras bandas no escuchaban: muchos solos de guitarra, por ejemplo.

Cada disco te va brindando distintas cosas.

–Hablás de un proceso.

¿En qué momento creés que se encuentra Airbag? –Creo que hoy estamos en un momento de un equilibrio buenísimo y los conciertos son cada día más intensos y la estamos pasando muy bien.

–Cuando Airbag saltó a la fama ustedes eran muy chicos.

¿Creés que eso puede producir un desgaste a futuro? –Puede ser...

pero la verdad que nunca sentí esa presión, esas ganas de alejarme, y tampoco creo que los chicos lo hayan sentido.

Arrancamos de muy chicos y eso te trae otros problemas.

Sos más ingenuo y los buitres que están alrededor te pueden hacer mucho daño, que de hecho lo hicieron; creo que ahí es donde estás desprotegido.

Pero después no creo que haya un desgaste, porque yo quiero tocar toda mi vida.

Es lo que me gusta hacer y dejé todo para dedicarme a la música.

Le dedico cada minuto de mi vida.

Cuando no estoy haciendo esto, estoy tocando la guitarra, estoy escuchando música o estoy pensando qué hacer para mejorar.

Así que no hay un desgaste en lo musical; creo que el día que sienta un poquito eso, me voy a querer morir porque voy a decir: “¿Qué hago ahora?”.

–El hecho de ser hermanos debe tener sus pros y sus contras.

¿Cuáles son? –No sé muy bien, porque nunca toque con otra banda que no sean mis hermanos.

Somos muy unidos, nos entendemos, vamos para el mismo camino y nos cuidamos mucho.

Eso esta buenísimo porque nosotros nos miramos y en la sala está la misma energía, compartimos sangre, Navidades y eso está buenísimo.

Nos tira mucho la sangre.

Estamos muy unidos por ese lado y por lo musical también porque aprendimos a tocar juntos.

Lo malo es lo lógico de siempre, compartís todo con tus hermanos y pasamos tiempo en exceso juntos.

Sí no estamos en gira, estamos en el estudio o tocando o en algún encuentro familiar.

No lo podemos evitar, nos cruzamos en todos lados, y eso hace que a veces pueda haber alguna fricción, que te canses o quieras un poco de espacio.

Pero lo positivo es tan positivo que lo negativo no existe prácticamente.