La relación con la naturaleza

20 jul 2010 - 00:00
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– Usás en tus pinturas hojas de ginkgo (biloba). – Sí. El primero que me habló de ese árbol fue Fabián Tejada, con quien trabajo la música de mis muestras y mi música interna. El tiene un tema llamado así y me despierta otra conexión. Encontré uno para plantar en mi casa… Sus hojas las incorporé a mi pintura, a partir de un tema de Fabián, “Pájaro y luz”. El taller y la naturaleza que tengo alrededor de mi casita, son una sola cosa. Atrás hay un galpón donde accedo permanentemente a la tierra, al aire, porque está abierto, donde tengo mis plantas y una visión de lejanía. Es el lugar ideal para pintar… En las grandes ciudades, en lo auditivo y lo visual hay demasiada cantidad de estímulos, y en ese desandar que mencionaba, lo que más sentí en Viedma es que entraba en un vacío interior que necesitamos para comprender muchas cosas. En el silencio visual donde se encuentra el retiro de la mirada, la línea del horizonte, también se halla un tiempo distinto. No el lineal que culturalmente se nos impuso, esto de decir pasado, presente y futuro, sino un tiempo comprendido desde lo circular. Somos el centro de un círculo donde el tiempo va de arriba hacia abajo, eterno. Tenemos el horizonte, el diálogo y la conexión entre el arriba y el abajo, limpia. Vivimos siempre en un continuo devenir de ciclos. En el vacío y el silencio estamos todos interconectados como seres humanos y como creación.