Chos Malal fue cuna de este cine, el primero de la Patagonia

Don Pedro Peri era comerciante y también un amante del séptimo arte, por eso abrió el primer cine de la Patagonia a comienzos de la década del 30. Allí también se presentaban obras de teatro.

14 nov 2017 - 00:00
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Cambia, todo cambia... en la esquina de General Paz y Urquiza de Chos Malal, donde hoy se levanta el galpón de un comercio, en los 30 comenzó a funcionar el Cine Teatro San José, un lujo para la época en un lugar alejado de la Patagonia.

Funcionó hasta 1977, y cuentan que entre sus espectadores pasaron desde el mítico bandolero Juan Bautista Bairoletto al poeta Raúl González Tuñón.

Hablar de cine es evocar a quien lo impulsó: Don Pedro Secundino Peri, quien llegó a la zona en 1927 en busca de azufre, pero se dedicó al comercio. Tuvo almacén, carnicería y bar y decidió instalar el primer cine.

Cine de época: estufas a siete velas Volcán a querosene para combatir los fríos, butacas de madera, el ruido del proyector como un moscardón y las películas que venían “en lata”. El debut fue proyectando películas mudas y en blanco y negro de Charles Chaplin, películas de cowboys y también aquellas representativas del cine de oro argentino en las décadas del 40 y 50.

No faltaban las norteamericanas de John Wayne o “Infierno en la torre” protagonizada por Steve McQueen y Paul Newman, las argentinas “Madreselva”, con Libertad Lamarque y Hugo del Carril; “La guerra gaucha”, protagonizada por Enrique Muiño, Francisco Petrone, Ángel Magaña y Amelia Bence y ni las de Lolita Torres o Luis Sandrini.

Con Bairoletto Peri tenía amistad y no sólo lo hospedó en su casa sino que en más de una oportunidad ante la aparición de la policía le facilitó huir.

El cine fue escenario de espectáculos artísticos, musicales, teatrales y hasta pista de baile y funcionó hasta el año 77 en que Peri decidió cerrarlo porque Gendarmería montó uno que era gratuito mientras él pagaba los derechos, le gravaban las entradas y tenía que abonar un 10% al Instituto Cinematográfico además de Sadaic.

Hoy el cine municipal se llama Pedro Secundino Peri.

“Las películas que nunca me olvido son las de amor. Me acuerdo de los musicales de Lolita Torres”, recuerda Juana Cisterna, una asidua concurrente. Dice que no hubo película de amor que no viera. También le gustaban las de Luis Sandrini.

Alfonso Uribe guarda recuerdos especiales y no es para menos: era el operador. “La máquina tenía un generador propio y muchas veces quedaba fuera de servicio, cada tres funciones se rompía y siempre en la mitad de la función. Mientras se reparaba Don Peri iba hacia la pantalla, contaba anécdotas de Buenos Aires y muchas veces hasta contaba el final de la película para entretener a la gente”, memoró.

“En el 72 se hizo el acto de egresados en el cine y a la vez se montó la obra ‘Mi hijo el doctor’. Actuaron entre otros Jaime Echeverría y Ninfa Ordóñez”, contó Angélica Soto.

Dicen que entre los espectadores que tuvo el cine se cuentan el poeta Raúl González Tuñón y el mítico Juan Bautista Bairoletto.

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