“Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca”: el documental que fue marcado por una muerte

“Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca” es la película de Guillermo Glass y Cristian Harbaruk que se verá hoy y mañana a las 20:30 en Village Cines. Cuenta la historia de un ascenso que pretendía ser documental, pero que fue marcado por una muerte.

12 sep 2017 - 00:00
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“Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca’ es un documental que alterna la imponencia de la aventura con la intimidad de la retrospección. Es el relato de un camino hacia arriba, hacia abajo y hacia adentro. Un camino hecho de preguntas y reflexiones que, desde una experiencia particular de montañismo, aborda una cuestión universal: la búsqueda del sentido de la vida”, adelanta la sinopsis del documental de Guillermo Glass y Cristian Harbaruk que se proyectará hoy y mañana en Village Cines de la capital neuquina.

En la cordillera del Himalaya se encuentran las 14 montañas del mundo que superan los ocho mil metros. Se las conoce como “ochomiles” y son el máximo desafío del alpinismo. El Dhaulagiri es uno de ellos.

Y hacía allí partieron, en 2008, cuatro montañistas argentinos: Cristian Vitry (antropólogo), Sebastián Cura (empresario), Guillermo Glass (documentalista) y Darío Bracali (líder de la expedición y socio de Guillermo en Arista Sur, una productora audiovisual de contenidos de alta montaña).

El objetivo de ellos era llegar a la cima al estilo alpino (sin la ayuda de cuerdas, ni oxígeno) y mientras registrar el ascenso para luego hacer un documental. Pero la realidad les dio una cachetada e hizo que el documental planificado quedara guardado en un cajón.

En diálogo con “Río Negro”, Guillermo contó los pormenores de la historia y cómo fue el golpe de timón.

P- ¿Cuál es la historia de “Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca”?

R- Fuimos, la verdad que todo salió bien hasta que en el intento de cumbre solitario Darío, nunca volvió. Entonces ahí se quedó trunco el documental porque la verdad es que cuando volví a la Argentina no tenía ganas de trabajar en el documental y pasaron cinco años hasta que realmente empecé a sentir la necesidad de terminarlo. A partir de ahí, eso fue en el 2013, es que fue presentado a varios caminos de financiación y es así es que logramos encausarlo y tardamos tres años en terminarlo.

P- ¿Cómo se encauzó tras lo sucedido?

R- La verdad que la historia inicial que habíamos pensado ir a contar estaba pero había cambiado. Entonces ahí empezamos a trabajar en dos frentes: uno el de la búsqueda de financiación y otro el de encontrar una nueva historia. Se presentó al concurso Raymundo Gleyzer y ahí recibimos ayuda de profesionales que nos ayudaron a tener una mirada más neutra, más imparcial y nos hicieron muchos aportes que nos permitieron a acceder por un segunda vía al Instituto de Cine (Incaa) y también ganamos el proyecto en construcción en el Festival Audiovisual Bariloche. Y ahí con esas premisas empezamos a reescribir el guión y encontramos esta nueva historia que nos parecía interesante.

P- ¿Cuál es esa nueva historia?

R- Tiene que ver con un viaje mío, saliendo de Esquel con la necesidad de terminar el documental, yendo a Buenos Aires a encontrarme con Sebastián y ahí viajar a Salta para encontrarnos con Cristian y entre los tres hacer un nuevo ascenso y repensar lo había sucedido en el 2008. De eso va la película.

P -¿Qué imágenes utilizaron?

R- De los dos. El 80% o 85% de la película tiene que ver con lo del Himalaya en 2008 porque es lo que genera todo el proyecto. Y lo actual tiene que ver con repensar aquella misma expedición, entonces se trabaja lo de 2008 con una mirada actual.

P- ¿Dónde se realizó este nuevo ascenso?

R- Fuimos en Salta, al Llullaillaco, que es una montaña sagrada por los Incas, que es emblemática en toda la provincia de Salta, y que es la más alta en toda la provincia. Así que nos llamó la atención esa montaña y queríamos compartir un ascenso ahí.

P- ¿Cómo fue el proceso de poner manos a la obra en el documental después de lo sucedido?

R- Yo tarde cinco años en reencontrarme con ese material, con esas 25 horas que traíamos del Himalaya, y empezar a verlas de nuevo, poder ver a Darío vivo, que esa es la magia del cine: vos ves a las personas vivas. Y además revivir todas las experiencias que llevamos adelante en ese 2008, que la pasamos fantástico, fue una experiencia alucinante. Fue duro, fue difícil, pero ya después de cinco años tenía la necesidad más grande de terminarlo que de no hacerlo, el no hacerlo ya me empezaba a pesar.

La únicas dos funciones del filme en Neuquén serán hoy y mañana. La cita es, ambos días, a las 20 en Village Cines, en el complejo del Paseo de la Patagonia.
“Fue redescubrir el material, tratar de trabajar en nuevas historias. Fue difícil pero había que llevarlo adelante”,
sostuvo Guillermo Glass sobre el proceso de realización del documental.
“En esas montañas hay lo que se llama ventanas de buen tiempo, que es cuando todas las condiciones climáticas están ideales para hacer un intento a cumbre y se había determinado que el 1 de mayo era el día ideal, entonces ese día él y Cristián salen con muchas otras personas hacía cumbre y Darío no se siente bien así que decide volver al campamento para recuperarse”, comenzó contando Guillermo Glass.
Y siguió: “Cristian y el resto de la gente van hacen cumbre y vuelven y a la mañana siguiente todos deciden bajar ahí es cuando Darío le informa a Cristian que él iba a intentar hacer un nuevo ascenso”. Nada importó lo que le dijeran. “Era una decisión tomada en Darío así que salió. Y Cristian lo que decidió hacer es quedarse a esperarlo, pero Darío nunca volvió”, cerró el codirector.
El ascenso de Darío
Neuquén

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