El mural más ambicioso que tendrá Neuquén ya está en marcha

Por Oscar Smoljan

Director MNBA Neuquén

Secretario de Cultura de la ciudad de Neuquén

07 dic 2011 - 00:00
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La ciudad de Neuquén va camino de tener su mural más ambicioso, fruto de la inspiración de Carlos Juárez, creador también de la bandera de la capital y uno de sus artistas plásticos más destacados.

El mural, bautizado por su autor como “Los Elogios”, rodeará el paredón del histórico cementerio de la ciudad alcanzando una superficie de 250 metros cuadrados y cuenta ya con una primera etapa realizada de 60 metros cuadrados dispuestos sobre el muro principal de la necrópolis capitalina que da a la calle Córdoba entre las calles Islas Malvinas y Teniente Ibañez.

La obra, encarada con técnicas mixtas que incluyen trencadis, mosaico veneciano e inclusiones en vitrofusión y acero inoxidable, ha sido posible gracias a una gestión de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Neuquén ante el Ministerio de Desarrollo Territorial para que Juárez fuera adscripto temporalmente a la órbita de la comuna, para así poder realizar su obra la cual pasará a formar parte del patrimonio artístico de la ciudad, como lo son hoy las numerosas donaciones al MNBA Neuquén o la Fuente del Centenario de Eduardo Pla sobre la Avenida Argentina.

Desde esta Secretaría se habilitó un espacio en la Escuela de Cerámica para que Carlos pudiera trabajar en su proyecto, que ya había sido presentado oficialmente un año atrás en el I Congreso del Consejo de Cultura de la ciudad.

Desde el sector privado se sumó la empresa Weber-Iggam la que, a través de su programa PISO (Programa de Infraestructura Solidario), aportó materiales para la realización de la obra, en un gesto que, en los últimos diez años han venido concretando numerosas firmas comerciales en apoyo a iniciativas culturales de la ciudad.

Asimismo, la Municipalidad de Neuquén, desde su programa Impulsarte, que destina aportes monetarios para sostén de proyectos culturales, apoyó económicamente el trabajo del artista y suministró el personal municipal adecuado para la realización del mural.

La elección de Carlos Juárez no pudo haber sido más apropiada. Poseedor de una larga trayectoria artística y una vasta producción personal inigualada, no sería arriesgado hablar de uno de los artistas plásticos más completos con que cuenta Neuquén. Dueño de una estética propia, con una forma única de construir las imágenes, con un manejo del espacio insuperable, Carlos ha unido todo esto a una temática absolutamente ligada al lugar que eligió habitar y a las tradiciones ancestrales de la región patagónica, lo cual quizás tiene mayor mérito por tratarse de un artista que no ha nacido en esta provincia.

Esta primera etapa es un canto de alabanza, de elogio (de ahí el título del mural) al Sol, a la simbología que este astro tiene para los antiguos como factor dador de vida. Para el diseño de este tema, Juárez recurrió a un estudio del Sol de las cuevas de Colo Michi Có, una de las reservas de arte rupestre más importantes de Neuquén.

La segunda etapa estará dedicada a la Noche patagónica, a la Luna y a constelaciones emblemáticas como “Los Siete Cabritos”, las “Pleyades” y la “Cruz del Sur”, esta última realizada con venecitas (pequeñas piezas de mosaico veneciano) por alumnos de la Escuela de Cerámica.

El proyecto seguirá con otras unidades temáticas alusivas a la Tierra y los recursos naturales de la región, los dinosaurios, el medio ambiente y la contaminación. El mural finalizará con una metáfora acerca de la vida y la muerte, plasmada a través de un laberinto realizado con venecitas y rezago de materiales electrónicos.

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