El teatro Cervantes vuelve a la región

Llega “Las primas”, basada en la obra de Aurora Venturini.

La pieza se presentará en Viedma, Choele Choel y Roca.

Es la historia de una discapacitada que se salva por el arte.

16 sep 2010 - 00:00
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En una adaptación de Marcela Ferradás y Román Podolsky –que también dirige– de la novela homónima de Aurora Venturini, con la misma Ferradás, Laura Ortigoza y César Bordón en los protagónicos, llega a la región “Las Primas”. Se realiza dentro de las giras que hacen las obras del teatro Cervantes por el país. “Yuna Riglos es una pintora minusválida que se ha construido a sí misma emergiendo entre las deformidades y el horror familiar. Un personaje terrible y querible a la vez. Una mujer que surge de ese espanto y se salva por el camino del arte”, explica Ferradás. Ese es su rol en la obra que subirá a escena mañana en el Centro Municipal de Cultura “Sala Antú Ruca” de Viedma; al día siguiente en el Club Sportsman de Choele Choel y el domingo en Casa de la Cultura de Roca. “Río Negro” dialogó con el coadaptador y director Román Podolsky. “Encontramos que debíamos poner a Yuna Riglos recibiendo un premio a la trayectoria –que juega a lo largo de la novela, en una búsqueda de reconocimiento y posicionamiento en la sociedad–. Un hecho que le permitirá una suerte de flash back respecto de su historia. Con ese recurso, pudimos elegir cuáles de todos los aspectos, de tantos los personajes, tomar. –No están todos en escena. –No, y los que aparecen, más allá de Yuna, se van cambiando durante la función y se muestran como si fueran parte de su memoria. Salen, incluso, desde atrás de escena y queda clara a los ojos del público esta convención que los hace aparecer como producto de un pasado. Esto nos da libertad para entrar en un plano más evocativo, de la memoria. –Comparado con la historia del país, ese recorrido por la memoria permite ver en el presente, asuntos ocultos, impurezas … –Uno de los aspectos para nosotros, motor de la acción, es el resentimiento. Cuando hoy existe es porque hay cuestiones no saldadas, que piden salir a flote, que están llamando la atención y exigen justicia. En la historia de Yuna, como en la de Argentina, las cuentas no están claras y esto genera resentimiento respecto de los que sí tienen el derecho a gozar de una vida justa. Yuna, al buscar el reconocimiento, está metafóricamente también hablando de esta necesidad. Antes de que la estrenáramos en La Plata, Aurora Venturini estaba con enormes expectativas respecto de lo que íbamos a hacer con su material. Tuvimos oportunidad de contar con su presencia en las tres funciones, fascinada con esta traducción de su novela. Invitada a subir a escena, dijo: Me robaron a Yuna. –No es mujer de quedarse corta con las palabras. –No, es tremenda. Y nosotros estábamos muy atentos, inquietos por lo que pudiera decir, si le iba a gustar o no. Lo importante es que se articularon voluntades y discursos de distintas personas, de diferentes procedencias, unidas por un material profundamente argentino.