“La fin del mundo”, de Neuquén, se lució en San Juan

Hoy concluye el encuentro de teatristas de todo el país.

La obra del grupo neuquino se presentó en la Fiesta Nacional.

21 may 2011 - 00:00
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SAN JUAN (Especial).- Los neuquinos de Todo es una broma.inc, presentaron en dos funciones , en la céntrica sala de la Cooperativa de Teatro Arte de la capital sanjuanina, “La fin del mundo”, construcción colectiva en cuyo Lado A, Tati y Mele -los dos personajes- sobreviven en el fondo de un aljibe del que no pueden salir y los tiene en interminable espera. En el B, el pozo ya es emocional, están encerrados en una relación de diez años, en un entorno falso y estructurado. Con textos duros, a veces jocosos, otras absurdos, expone dos realidades unidas en el punto oscuro del cinismo y la hipocresía. Actuaron Sebastián Fanello y Susana “Chana” Fernández. Luis Sarlinga es el responsable de la dramaturgia, puesta en escena y dirección. “Río Negro” entrevistó a Sebastián Fanello. Hombre tranquilo, de hablar mesurado, delineó de entrada las respuestas que “La fin del mundo” recibió del público y los colegas teatristas. “En general, entusiasmó muchísimo el que la propuesta haya sido en dos versiones con un intervalo”, contó. –En el comentario que “Río Negro” publicó sobre la presentación del “Lazarillo de Tormes, por el elenco de Río Colorado, escribí que el Teatro de la Barda “dejó bien sentado el prestigio y la calidad que las producciones de nuestra región... –Sí, hay una especie de renovación escénica patagónica, sobre todo en el Alto Valle, que está empezando a dar frutos. Y se relaciona con creer en la investigación, en que podemos tener productos fuertes, con pensar el teatro como algo de calidad que particulariza a la función teatral. Estamos en niveles de exploración interesantes y eso, a nivel nacional, tiene su correspondencia. –Decíamos también que entre las plazas de mayor gravitación están, Buenos Aires, Rosario, Córdoba, y luego la dupla Río Negro-Neuquén. Esto establece el desafío de defender el trabajo que implicó ocuparlo. –Por supuesto. Y se notan mucho los años de oficio y producción que tienen las otras regiones. Soy consciente de que en Patagonia se está viviendo un recambio, y va dando sus frutos. No sólo dentro de los actores y los músicos, sino también recambio de dramaturgia, de estéticas, búsquedas, investigación fresca. Eso tienen “El Lazarillo…” y nuestra obra. Fueron condimentos que funcionaron a la hora de elegir entre todos los elencos que compitieron en el selectivo (provincial). Recambio que no desplaza lo anterior. Es como florecer. No quita lo viejo y pone a nivel de lo que está ocurriendo sobre todo en Buenos Aires, una máquina imparable de producir e investigar. Esos lugares hay que defenderlos y en las dos obras de la región se ve investigación, se ve ensayo. –Ustedes dieron dos funciones seguidas. Este tipo de salidas así planteadas, la Fiesta concretamente, sirve? –Sí y en un montón de aspectos. Hace a la formación, a la comunicación entre hacedores de teatro, al vínculo entre pares. El teatrista ya no es solamente el actor. Es –y particularmente en nuestra región- el que produce, el que dirige, el que escribe. Se amplió el concepto y los actores nos vemos cada vez más involucrados en todas las tareas. La 26º muestra anual -que abrió brillantemente “El Lazarillo de Tormes” del Teatro de la Barda de Río Colorado- concluye hoy con las presentaciones de los representativos de Mendoza, La Pampa y San Luis.