Cine

“La gran muralla”: mucho efecto y poca historia

17 feb 2017 - 00:00
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China, varios siglos atrás. William (Matt Damon) y Tovar (Pedro Pascal) son los dos únicos sobrevivientes de un grupo de mercenarios que comenzaron un viaje con un único objetivo: conseguir la tan ansiada pólvora de la que tantas maravillas han escuchado.

Escapando de unas tribus de las montañas llegan hasta la Gran Muralla China donde se toparán con un ejército preparado para la acción y listo para el combate. Ambos descubrirán que la construcción a lo largo de los siglos de la muralla no fue con el fin de mantener alejados a los mongoles, sino a algo más peligroso.

La mítica construcción fue edificada para detener la llegada de unos monstruos que atacan cada 60 años y, si llegaran a las ciudades principales, sería el inicio del fin para la raza humana.

De esto es lo que básicamente trata “La Gran Muralla” (The Great Wall, 2016), el filme chino más caro de la historia. Los orientales demuestran con esta obra lo mismo que sus hermanos estadounidenses: podés poner carretillas de dinero en una película pero, si la historia no es buena, no sirve de nada.

La película promete mucho de entrada, en parte porque tiene a un director como Zhang Yimou que es un virtuoso. Su esteticismo es grandioso, y visualmente te deja sin palabras. Tiene un uso de los colores y los contrastes que muchos deben envidiar. Yimou es el mismo que dirigió filmes como “Héroe” (Ying xiong, 2002), “La casa de las dagas voladoras” (Shi mian mai fu, 2004) o “La maldición de la flor dorada” (Man cheng jin dai huang jin jia, 2006), claros ejemplos de su preciosismo.

Por otra parte, el elenco mixto entre estrellas orientales y occidentales funciona. El gran Andy Lau, más la bellísima Jing Tian -a quien verán en la próxima película de King Kong- y el joven músico y actor (nunca falta una estrella de la música) Lu Han, acompañan bien a la dupla de Pascal y Damon.

Estos “amigos de armas” son creíbles, y las partes de comicidad entre ellos suman, sobre todo porque el protagonista de “Jason Bourne” tiene mucho talento, capacidad y sabe cómo manejarse ante una cámara.

Damon conoce a la perfección su trabajo y lo que necesita para actuar. Pero nada de esto sirve para salvar a este filme del desastre que es su historia, su trama, lo que quiere contar.

De por sí, podemos dejar pasar que no se sepa por qué estos bichejos atacan, ni dónde se encuentran entre ataque y ataque, cómo sobreviven y muchos otros aspectos más. Pero quieren hacer tan grande, tan violenta y tan destructiva a la amenaza que son estos monstruos, que terminan haciendo inverosímil absolutamente todo.

Hay tanto efecto por computadora dando vuelta que es un atentado contra el propio filme: siempre, pero siempre, es mejor sugerir que poner todas las cartas sobre la mesa. Todo se vuelve muy excesivo, se vuelve demasiado “norteamericano” el largometraje y menos chino, que podría haberlo salvado.

Perdonen que Damon use pelo largo –si pueden–, ¿pero un mercenario inglés y uno español juntos? ¿Y un inglés que tiene acento estadounidense? Todo muy enmarañado y que aleja demasiado al espectador. Y Willem Dafoe, que seguramente está ahorrando para poder comprarse una casita en la costa, es la única explicación posible a su participación en esta película.

Seguramente quedará en el recuerdo la buena onda y amabilidad de Matt Damon cantando cumbia argentina en una entrevista sobre esta película, porque de “La Gran Muralla” no se van a acordar ni los arquitectos.

Ficha técnica
Título original: The Great Wall
Origen: China/ Estados Unidos
Director: Zhang Yimou
Calificación: sólo apta para mayores de 13 años
Nuestra opinión: regular
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