Jorge Fernández Díaz: conocé la nueva novela del best seller argentino

“La herida”, la más reciente novela de Jorge Fernández Díaz, desbancó a Dan Brown y es la ficción más leída en el país. En esta ocasión, devuelve a la acción a Remil, “un 007 de país trucho”, y lo envuelve en un entramado de persecuciones, deslealtades y muerte.

06 dic 2017 - 00:00
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La Herida”, último libro del periodista y escritor Jorge Fernández Díaz, un entramado de persecuciones, deslealtades y traiciones donde la muerte ronda a los personajes con el agente Remil a la cabeza, logró desterrar del primer puesto de los rankings nada menos que al escritor norteamericano Dan Brown.

Para esta entrega, Fernández Díaz volvió a sacar al ruedo a Remil, ese agente despiadado, ex combatiente de Malvinas, al que rodeó de ocho mujeres que en algún momento caerán en sus brazos, aunque ninguna logrará ganarle el corazón.

P- ¿El periodismo le quedó corto para contar historias?

R- No, sucede que fui escritor de ficciones mucho antes de ser periodista. Pero los límites del periodismo para contar fenómenos mafiosos o sentimentales de la vida privada siempre fueron, para mí, un aliciente para cruzar esas fronteras con las armas de la ficción. Allí­ donde el periodista se detenía, el novelista avanzaba. Eso me pasó con la mafia del fútbol, la industria del secuestro extorsivo, la narcopolítica, los servicios de Inteligencia y la intimidad del populismo, pero también con el amor y el deseo, las angustias personales, los problemas inconfesables y las diversas neurosis de la clase media.

P- Hace varias semanas está primero en la lista de los libros más vendidos. ¿Los lectores lo eligen por su credibilidad o porque saben que va a contarles cosas que como periodista no puede?

R- La Argentina es el único país de Iberoamérica donde Dan Brown no va primero en ventas. “La herida” lo pasó por arriba. “¿Quién es el argentino que derrotó a Dan Brown?”, se preguntan los editores en los foros internos. Mi modelo ha estado en la literatura clásica, pero también en el cine que tanto me influyó y me sigue fascinando. Historias populares que no renuncian por ello al gran calado y al arte. “El puñal” fue un one shot. En “La herida” apostábamos a ver si era posible crear una serie. La serie Remil. Ese agente de inteligencia, héroe infame, que opera en la trastienda del poder. Allí también hay un contrato de lectura: los lectores saben que yo conozco esa parte indecible de la política, y que esta no se puede contar con las herramientas del periodismo. A veces hace falta la ficción para contar la realidad. Y esa paradoja ha cruzado toda mi literatura.

P- ¿En qué posición lo coloca ser la persona que deja a la vista la punta del ovillo de temas tan delicados como los que expone en tus textos?

R- Las historias de Remil no son novelas en clave. Cada personaje es ficticio, y cada situación es imaginada. Pero sí­ es cierto que todo está basado en conocimiento, experiencias, confidencias, documentación, expedientes que me sirven para crear equivalencias literarias. Son novelas de espías y de aventuras, pero también thrillers políticos, cruzados siempre por un fuerte sabor a realidad. Muchos lectores me han dicho que se han metido gozosamente en esas tramas, y que les parecía al principio que eran “una de espías”. Pero que invariablemente había un momento de la lectura en que sentían un escalofrío: “La Argentina es esto”, se decían. ¡Claro que es esto! En la Argentina no hay una mafia única ni un cartel de Cali, tal vez porque los argentinos somos demasiado desorganizados (risas). Pero hay un entramado de mafias, con epicentro en el Estado, que ya no es colateral sino central en la política argentina.

P- ¿Qué tiene Remil de vos?

R- Remil es el canalla irresistible que todos llevamos dentro. Un tipo al que no invitaríamos a comer a nuestras casas, pero que nos despierta simpatía. A través de sus aventuras vamos descubriendo un mundo violento, suntuoso, lleno de intrigas y cinismo. Es que la Argentina es una novela negra. Y Remil es un 007 de un país trucho y siniestro, y al mismo tiempo, un testigo de época.

P- Uno de sus personajes más nobles es la periodista... ¿Es una especie de reivindicación de la profesión en tiempos de grieta?

R- La Inglesa es, efectivamente, casi el único personaje ético de novela. Aún así­, no consigue zafar del hecho de que el poder la termine manipulando. Tampoco resiste volverse famosa gracias a esa manipulación. He puesto mucho empeño en la elaboración de los personajes secundarios, especialmente las mujeres. Hay unos siete u ocho personajes femeninos, y todos son muy distintos entre sí. Los grandes pintores y los grandes cineastas ponen tanta atención en los personajes pequeños como en los protagónicos. La creación de esas ocho mujeres fue muy rigurosa: cada una de ellas tiene su historia completa, aunque solo se muestre la punta del iceberg.

P- ¿Habrá más historias de Remil?

R- Supongo que sí. La realidad trabaja para Remil. Muchas veces me encuentro recortando notas de los diarios y diciéndome: “Esto es para Remil”.

Según el escritor Martín Caparrós, los libros de Jorge Fernández Díaz tienen
la capacidad de dar cuenta del presente.
“A veces hace falta la ficción para contar la realidad. Y esa paradoja ha cruzado toda mi literatura”,
dice Fernández Díaz acerca del cruce entre ficción y periodismo de su obra.
Biografía breve
del autor
Jorge Fernández Díaz (Buenos Aires, 1960) fue redactor especial y cronista policial de La Razón, en épocas del editor Jacobo Timerman. Luego, fue jefe de redacción de El Diario de Neuquén. A su regreso a Buenos Aires, asumió la jefatura de Política de El Cronista y, más tarde, fue subdirector de las revistas Somos y Gente. También ejerció como subdirector y miembro del grupo fundador del diario Perfil y director de la revista Noticias, y junto a Tomás Eloy Martínez fundó el suplemento semanal ADN Cultura del diario La Nación.
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