Roy Hargrove en el Español: soplarán vientos de jazz

El gran trompetista texano se presentará mañana en el

Cine Teatro neuquino junto a su quinteto y la cantante italiana Roberta Gambarini. Conocelo en esta entrevista con “Río Negro”.

13 ago 2017 - 00:00
Comparte esta noticia

Roy Hargrove, uno de los mejores trompetistas del mundo, debutará en Neuquén junto a uno de los quintetos más vitales de la actualidad, acompañados por la exquisita voz de Roberta Gambarini. Será en el Cine Teatro Español, mañana a las 21. Completan la formación el saxofonista Justin Robinson, Sullivan Fortner en piano, el contrabajista Amenn Saleem y Quincy Phillips en batería. Antes de iniciar su gira por Argentina, Hargrove atendió el llamado de “Río Negro” para hablar de sus raíces musicales, su trabajo con los grandes referentes de jazz y de su llegada a la región.

P- Tu formación se dio en escuelas de arte y de música, pero también en jams. ¿Esa es la fórmula ideal porque reúne teoría con práctica?

R- Las jams pueden ser grandes momentos o algo muy aburrido, depende de con quien te toque compartir la noche, y desde ya que pueden significar una gran enseñanza. ¡Pero atención, no es ni debe ser la única, estudiar es fundamental! Siempre prefiero estar rodeado –no solo en las sessions– de músicos que oigan a su compañero y que antes de tocar piensen cómo mezclarse con la banda y los demás. En las jams no siempre pasa eso, y el hecho de que no suceda, es una forma de aprender también lo que no hay que hacer, el roce, el compartir, escuchar al otro, de todo se experimenta. En el jazz, históricamente fueron un punto de encuentro, grandes discos han nacidos de ellas.

P- En 1996, actuaste en el Festival de Jazz de La Habana, donde conociste al cubano Chucho Valdés. Formaste Crisol, en línea latina, con músicos como El Negro, Changuito y los afroamericanos Gary Bartz, Russell Malone y Frank Lacy. ¿Cuánto te influyó Chucho?

R- La suya fue una enorme enseñanza que me dio la profesión, aunque debo admitir que tuve dudas al principio, ya que el suyo es un género muy vibrante y fuerte. Ten en cuenta que quienes tocan con Chucho son grandes instrumentistas también. Asumí el compromiso con mucho respeto y admiración, y creo que el resultado fue increíble. Solo traté de poner mi sonido y adaptarme. Lo mismo sucedió con RH Factory mi proyecto de funk y rap; busqué una alfombra donde poder caminar, tocar, improvisar, respetando siempre los patrones del género, pero tratando de dar mi visión. Valdés es un revolucionario, lo avalan todos los trabajos que hizo. Cómo no iba a ser parte de un proyecto así, al que él mismo me invitaba.

Cuando Herbie Hancock me llamó para homenajear a Miles y Coltrane, tuve una misma sensación. Imagínate, yo con Herbie y Brecker, haciendo una ofrenda a Davis, y quién tenía que soplar la trompeta? Yo... ¿No era demasiado ambicioso? Estuve a punto de no hacerlo... Pero Hancock insistió... Creo que el corolario fue también glorioso y nadie pensó en tocar la música de Miles y John igual a su manera, tratamos de hacer nuestra versión y nuestra mirada de esos dos genios. Imitarlos o copiarlos hubiera sido un fracaso. Davis fue genial, pero a la vez se nutrió de Dizzy Gillespie quien a su vez se alimentó de Louis Amstrong, también un revolucionario, así como lo fue Prince para mi generación.

P- Generalmente tocás con los ojos cerrados, ¿por dónde viaja tu mente en esos momentos?

R- Estoy muy concentrado tratando de que nada se interponga entre lo que quiero contar y lo que tocaré con la trompeta. No podría decirte con palabras lo que sucede dentro de mí en ese tiempo...

P- De París volás a Córdoba, de allí a Neuquén, después a Buenos Aires, pasás a Nueva York, Canadá, Japón, Londres, Eslovaquia y de vuelta a tu país para ir a Washington, en noviembre. Con tanta experiencia, ¿cómo definirías tocar sobre un escenario?

R- Estar frente al público, volar de allí para acá, conociendo gente, distintas comidas, sabores, qué más puedo pedir? Y encima puedo hacerlo con mi propuesta y los músicos que elijo. Solo les digo algo, abróchense los cinturones que venimos en gira y el grupo suena muy ajustado, preciso y en un nivel de espontaneidad e improvisación que hasta yo me sorprendo. Y sé que vamos a llegar más lejos aún. Ya sabés que la música no tiene límites ni fronteras. Estamos en esto a fondo, ya no se puede volver atrás.

P- Por último, podrías referirte a Roberta Gambarini con quien te presentás en Argentina?

R- Roberta tiene una carrera impresionante, ha ganado Grammys, ha sido la cantante de Hank Jones; al escuchar sus discos, canta unas baladas muy hermosas. Creo que es la cuota que le faltaba a mi quinteto, con ella logramos una atmósfera muy especial. Sólo basta con oír cualquiera de sus grabaciones o buscar sus vídeos en Youtube. Se ha ganado el respeto de las grandes orquestas de las cuales ha sido parte, y esos tipos, créeme, no permiten que cualquiera tome el mando de la voz.

De Marsalis y Hancock
a Diana Krall y Erykah Badu
Roy Hargrove nació en octubre de 1969 en Waco, Texas, y comenzó su siempre ascendente trayectoria jazzera con Wynton Marsalis, quien lo escuchó en 1987 cuando cursaba en el Dallas’s Booker Washington High School for Performing and Visual Arts y le ofreció unirse a su banda.
Con una discografía de veintisiete álbumes entre solistas y compartidos, y numerosos escenarios junto a Sonny Rollins, Oscar Peterson, Ray Brown, Roy Haynes, Natalie Cole, Diana Krall, John Mayer, Herbie Hancock, Diana Ross, Carmen McRae, Shirley Horn, Erykah Badu, Gilles Peterson o Branford Marsalis, fue distinguido con un Grammy por “Habana” (1997) grabado con el grupo afro-cubano Crisol y Chucho Valdés en piano, y elegido por Hancock y Michael Brecker para tocar en “Directions in music”, homenaje a Miles Davis y John Coltrane, ganador del Grammy Mejor Álbum de Jazz (2002).
Wynton Marsalis también lo recomendó al productor Larry Clothier, y tuvo la oportunidad de viajar a Nueva York, Japón y Europa.
Roy estuvo un año (88-89) en el Boston’s Berklee College of Music, pero era más fácil encontrarlo en jam sessions (reunión informal de improvisación entre músicos de jazz) neoyorquinas, por lo que finalmente se trasladó a The New School en esa ciudad donde realizó su primera grabación con el saxofonista Bobby Watson.
En 1989 lanzó el primer álbum en solitario “Diamond in the rough”. En el 93, por encargo de la Lincoln Center Jazz Orchestra escribió “The love Suite: In Mahogany”.
A principios de 2000, Roy formó el grupo The RH Factor que combinaba elementos de jazz, funk, hip-hop, soul y gospel. En 2006, editó “Nothing serious” con su quinteto, un feliz regreso a sus orígenes post-bop que culminó con la publicación de “Ear food” (2008).
Mañana, a las 21, en el Cine Teatro Español de Neuquén, será el show de Roy Hargrove. Las entradas anticipadas, a la venta en Todomúsica, Av. Argentina 261.