Melissa Bendersky, un modo literario de ver el mundo

La escritora barilochense presentará su nuevo libro de poemas “Ruta 82” mañana en la Biblioteca Popular Carilafquen, de Villa Los Coihues. Sus poesías invitan a un viaje de lo concreto a lo onírico y también abordan lo político.

16 feb 2017 - 00:00
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Melissa Bendersky presentará su libro de poesía “Ruta 82”, el viernes a las 20, en la Biblioteca Popular Carilafquen de Villa Los Coihues, a metros de la plaza donde la línea de colectivos 50 termina su recorrido. Encuentro que incluirá lectura por parte de la autora, la música de Rasetto-Batán y Natural Desmesura, proyección de obras de la artista plástica Gabriela Herrera, autora de “Tornado” que ilustra la tapa, y del VJ Hernán Pirato Mazza, bufete y la posibilidad de comprar textos y CD de autores locales.

“Ruta 82” ganó el Segundo Concurso Literario Municipal de Bariloche, y fue publicado a fines de 2016 por Editora Municipal Bariloche. Su primera parte invita a un viaje rutero desde la normalidad a lo oculto, de lo concreto a lo onírico, los recuerdos, los temores, las incógnitas. La segunda, “Poemas políticos”, surge de una vieja discusión que excede el ámbito literario, referida a si la poesía política es buena o no. La duda que encaminó a Bendersky a reunir material bajo ese título, fue si había literatura o demostraciones artísticas, que no fueran políticas.

P- ¿Qué experiencias vitales la llevaron a escribir?

R- En el origen, está mi casa de la infancia porque mi mamá y mi papá escribían y lo siguen haciendo. Había allí muchos libros, yo nací en Bariloche en el 1975 y sin muchas cosas para hacer, así que ellos siempre estuvieron muy presentes. Leer y escribir fueron una forma de -no sé si escape es la palabra- sí de sumergirme en un universo creativo que no era el de jugar o estar con amigos. En un mundo personal y muy rico. Nunca sabía para dónde iba a salir, porque dependía del libro que leyera. Ahí estuvo la raíz de por qué empecé a escribir. Ahora, creo que es una necesidad que en un momento desborda como agua, el vaso. Tengo períodos muy largos que no escribo pero voy acumulando experiencias y llega un tiempo en que se me hace necesario escribir y entro en frecuencia de escritura. Por ahí durante meses, un año quizás. Pero no surge mágicamente porque me llega la inspiración, sino que cuando no escribo también estoy contribuyendo para ello.

P- Que hoy no ofrece pantallas fácilmente digeribles, en las cuales sumergirse poéticamente.

R- Sí, y creo que es la base, el trampolín de donde surge la necesidad de expresarme. Viviendo en este planeta, en esta sociedad, cada quien encontrará su forma de poder existir. La mía es a través de la literatura. O sea que la uso para analizar la realidad y, en lo posible, también ofrecer una relectura de ella, digamos. Es lo que yo puedo hacer estando en este mundo. Hay gente que sabe pintar, yo sé escribir y no sé si me sale o no. Es mi herramienta. No digo que estoy cambiando el mundo, es una herramienta propia para leerlo o interpretarlo sin que me lastime...

P- Mañana vas a leer tus poemas ¿cómo funciona esa segunda mirada?

R- Y, en general, me quiero matar (risas). De hecho, el libro ya está editado y cuando lo repaso me pregunto cómo puse esto acá, cómo no me di cuenta de que había una reiteración o que lo podía resolver de otra manera. Bueno, cuando encontré la oportunidad de editarlo, quedó cristalizado, cosa que está bien porque de lo contrario, sigo trabajando los textos y van desapareciendo o transformándose. Tenía la necesidad de sacarlo. También me da bastante susto pero tenía ganas de mostrarlo a la gente, sobre todo la parte de “Ruta 82”.

Villa Los Coihues es un barrio con mucha identidad, donde la comunidad es fuerte y esa ruta es la que todos usamos para movernos al centro o así... Con la segunda, “Poemas políticos”, me gustaría, sueño que aporte a todos en general. Que sea un punto donde se pueda pensar un tema o analizarlo. Sí, me asusta que el libro esté listo, entre comillas.

P- ¿Qué imágenes recorta, amplifica, registra tu poesía política?

R- Algunos poemas tratan sobre cuestiones de género, el ser mujer, ser madre en particular, una experiencia que tuve hace poco en la que sentí una violencia inusitada con mucha carga del deber ser, con mucha bajada de línea sobre cómo se es mamá, igual que cómo se es mujer. Temas que están presentes porque forman parte de mi actualidad. Otros textos hablan sobre la locura y la normalidad, acerca de cómo nos enfrentamos a lo que llamamos demencia?

¿Quién decide que de esta línea para acá sos normal, o para allá estás loco? También porque he tenido la oportunidad de trabajar con pacientes de salud mental, me acerqué a la situación de gente que es catalogada con loca...

P- Colaboré un tiempo largo con la radio del (neuropsiquiátrico) Borda, La Colifata, y cuando recorría el camino de salida hacia la calle Vieytes, me preguntaba ¿dónde estaba el límite entre locos y cuerdos?

R- Me pasó lo mismo al dar un taller literario con pacientes de salud mental, de donde salieron textos maravillosos.

La forma de ver el mundo de los que no estaban demasiado empastillados, era tan particular, tan rica, que me llevó a escribir los seis poemas que quedaron en este libro. Hablan de por qué ante el diferente, la reacción social es anular...

P- Aislar, denostar, segregar, discriminar, expulsar, ignorar...

R- Todos esos verbos, sí. Como nos reuníamos en una mesa grande, muchas veces entraba un familiar de alguno de los pacientes, un médico, lo que fuera, y yo me quedaba sentada a propósito, para que esa persona tuviera la inquietud de saber quién era la docente y quién no. Alrededor de la mesa éramos todos iguales.

Por una cuestión de pautas sociales, alguien había decidido que de esos doce seres, once estaban locos y una, por ahora, no. Me resultó muy fuerte tener esta vivencia, de un nivel de violencia que ejercemos y nos parece bien.

Perfil
Desafíos y trabajos
Melissa Bendersky nació en Bariloche en 1975. Estudió periodismo y actualmente trabaja de correctora. En los 90 fue parte de los encuentros La Luna con Gatillo, en su ciudad natal; ya cerca del presente siglo, integró Ediciones del Diego en Buenos Aires, y el grupo de intervenciones poético-callejeras Cuelga de Poemas; después participó de revistas socioculturales, encuentros literarios y ferias. Dictó talleres, coeditó suplementos variopintos, revistas, una campaña de bien público y libros. De la combinación entre escritura literaria y periodismo han surgido en su vida desafíos y trabajos.
Publicó “Nido de ballena” en del Diego (2001), y “Ruta 82” en Editora Municipal Bariloche (2016). Sus textos se incluyeron en las antologías: “Marcas en el tránsito” (1995), “Neues von Fluss”, en alemán, de cuentos de escritores argentinos, uruguayos y paraguayos (2010); “Hijo e’pluma” (2013); “Poesía/Río Negro. Las nuevas generaciones” (FER- UNRN. 2015), entre otras.

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