EE. UU. amonesta a todos pero forma parte del problema

08 abr 2016 - 00:00
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Estados Unidos castiga y acosa a países que ayudan a magnates de la droga e inversionistas multimillonarios a ocultar su dinero de recaudadores de impuestos, pero los críticos dicen que debería mirar más en casa.

El país mismo está emergiendo como un importante paraíso fiscal al lado de naciones como Suiza, Islas Caimán y Panamá, dicen quienes buscan que se reforme el sistema tributario internacional.

Y estados como Delaware, Nevada, South Dakota y Wyoming, en particular, están compitiendo entre sí para proporcionar a extranjeros la confidencialidad que tanto desean.

“Hay un enorme letrero luminoso diciendo que Estados Unidos está abierto a evasiones fiscales’’, dijo John Christensen, director ejecutivo de Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal).

La apertura de Estados Unidos a evasores fiscales extranjeros está ocurriendo bajo una nueva investigación luego de la filtración esta semana de 11,5 millones de documentos confidenciales de un despacho de abogados panameño.

Los documentos de Panamá muestran la manera en que algunas de las personas más ricas del mundo ocultan activos en compañías offshore creadas en paraísos fiscales para evitar pago de impuestos.

El grupo de Christensen, el cual hace campaña para que se apliquen medidas de fuerza globales a evasores de impuestos, dice que Estados Unidos ocupa el tercer lugar del mundo en confidencialidad financiera, después de Suiza y Hong Kong, pero por encima de paraísos fiscales connotados como Islas Caimán y Luxemburgo.

Bajo una ley de 2010, aprobada después de que se supo que el banco suizo UBS ayudó a miles de estadounidenses a evadir impuestos de su nación, Estados Unidos exige que bancos y otras instituciones financieras revelen información de estadounidenses en el extranjero para asegurar que paguen sus impuestos estadounidenses.

Pero Estados Unidos no regresa el favor automáticamente.

Más de 90 países han firmado un acuerdo para compartir información de 2014 establecido por la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE); EE.

UU.

está entre las pocas naciones que no lo han hecho.

Los bancos estadounidenses ni siquiera recopilan el tipo de información que necesitarían países extranjeros para identificar a evasores fiscales.

“Los intercesores bancarios se han resistido a cambios en la ley que permitiría mayor compartición de datos’’, dijo Peter Cotorceanu, un abogado de Suiza que se especializa en banca privada.

En un reportedel año pasado, Tax Justice Network se quejó que “el enfoque independiente de Washington arriesga abrir un hueco enorme en los esfuerzos internacionales para combatir evasión fiscal, lavado de dinero y delito financiero’’.

Christensen dijo que bancos suizos reportan que “muchos de sus clientes evasores fiscales están hablando de mudarse a EE.

UU.”.