Ejidos colindantes: batallas silenciosas al ritmo de la caja

La provincia de Río Negro acumula debates, litigios y acuerdos sin punto final en la definición de los límites de cada ciudad.

En el litoral marítimo la disputa es por los recursos turísticos. En el Alto Valle son las regalías hidrocarburíferas las que provocan tironeos.

16 dic 2016 - 00:00
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La fijación de los límites de las ciudades y la determinación de las jurisdicciones municipales permite a los gobiernos locales la generación de normas que regulen el desarrollo ordenado de su territorio, el establecimiento de las directrices rectoras que puedan definir el futuro de cada ciudad y su zona de influencia.

Sin embargo, por sí sola la posibilidad de administrar las áreas no garantiza que las comunas serán eficientes en el cumplimiento de esos objetivos, en particular cuando sobre sus tierras se posicionan fuertes intereses de carácter inmobiliario, turístico o productivo.

La provincia de Río Negro presenta, al menos, dos casos paradigmáticos de conflictos suscitados entre Municipios por la colindancia, en sitios en los que más allá del intrínseco valor de la tierra, afloran otros factores que potencian su valuación.

Por un lado, el litoral marítimo, entre San Antonio Oeste y Viedma, que provoca amplias expectativas económicas como recurso turístico y urbanístico y, por otro, la zona situada al norte del Alto Valle, con la posibilidad de explotación petrolera (ver aparte).

En el caso del este rionegrino, a fines de 2015 la Legislatura provincial sancionó la norma a través de la cual se extiende el ejido de Viedma hasta Bahía Creek, otorgando a la capital una enorme franja de tierras costeras que ahora deberá administrar y ordenar su uso.

Justamente, a poco más de un año de aquella decisión, la Municipalidad, con fondos del Consejo Federal de Inversiones, contrató al conocido arquitecto urbanista, Diego Capandeguy, quien en los primeros días de este mes comenzó a llevar a cabo un estudio que permitirá recomendar a las autoridades líneas de acción para regular su utilización.

La secretaria de Turismo y Desarrollo Económico del Municipio, Laura Ramos, dijo a “Río Negro” que “pudimos hablar con vecinos del área costera fluvial y marítima aunque quedó pendiente la reunión con los residentes en Bahía Creek; Capandeguy pudo recorrer parcelas de la costa de río, preguntó cómo se abastecían, consultó acerca de la dinámica del río entre otras cuestiones. Además, hubo una reunión con vecinos de La Lobería en la que, no sin fuerte debate, se intercambió información y opiniones sobre las necesidades, las carencias y el futuro del lugar”.

Con toda esa información y aportes documentales de planes desarrollados años atrás, el profesional deberá proponer recomendaciones precautorias, posibles normativas, limitaciones y líneas de acción en esa amplia zona.

Ramos anticipó que el Municipio prevé que cualquier desarrollo sea con energías alternativas, sustentable y con connotación turística; un loteo sin una hostería sólo se puede disfrutar por quienes compran la tierra, pero no se prestan servicios de alojamiento.

No obstante, Ramos aclaró que “todo eso se pensará en el marco del estudio del cual surgirá si será necesaria una nueva planta urbana para Bahía Creek, qué limitaciones tendrá La Lobería y cualquier otra decisión. Creemos que con los asentamientos que ya están en el Camino de la Costa es suficiente”.

Informe en febrero

Capandeguy deberá presentar un informe preliminar en febrero y luego tendrá otros seis meses para concluir.

En cuanto a la extensión del ejido, Ramos dijo que fue una solución que se dio ante la falta de acuerdo con San Antonio Oeste por los límites.

Aseguró que la Legislatura debería fijarlo por decisión propia, ya que ambos municipios han dejado en claro que no van a consensuar un límite. El debate involucra especialmente la zona de Caleta de los Loros, aunque hubo algunos acercamientos para que ese sector quede para la provincia, ya que se trata de un área natural protegida y que ambos Municipios extiendan su jurisdicción hasta los límites de esa ANP.

La transferencia del dominio de las tierras al Municipio de Viedma, no garantiza por sí misma mayor ordenamiento. Tampoco la elaboración del plan que lleva adelante Capandeguy. Para ello, además de establecer normas y regulaciones hace falta control permanente.

De hecho, San Antonio Oeste es un claro ejemplo de que con la ampliación del territorio no es suficiente. A principios del 2000, después de un conflicto con una familia que reclamaba más de 400 hectáreas al sur de Las Grutas, la Provincia –entonces gobernada por Pablo Verani– transfirió todas las tierras fiscales al Municipio.

Reclamos particulares

Con ese enorme capital, el Municipio debía regular y ordenar su desarrollo. Sin embargo, continuaron suscitándose reclamos de otros particulares, en diferentes zonas costeras, y aquel conflicto inicial en la zona de Piedras Coloradas se profundizó al punto que hoy decenas de viviendas se construyeron sin autorización municipal, un loteo fue habilitado con fuerte polémica y, recientemente, el Concejo Deliberante de esa ciudad ordenó la demolición de cuatro casas ubicadas frente al mar.

La Legislatura debería avanzar con la determinación de los límites, los Municipios deben regular el desarrollo urbanístico en sus jurisdicciones, pero además de lo normativo, deben profundizarse los controles y la prestación de servicios para que lo se consensúa en cada ciudad, lo que recomiendan los profesionales y lo que fijan las leyes se cumpla en la práctica.

12 años con la misma distribución de regalías
Sin posibilidades reales de consenso a través de la definición de los ejidos colindantes, en el 2004 el gobierno provincial definió la distribución de las regalías atribuyendo los distintos yacimientos a los nueve municipios productores.
Desde entonces, nunca más se actualizó ese registro y no son pocos los funcionarios locales que reclaman un nuevo relevamiento, para incorporar los espacios de producción descubiertos en los últimos tiempos.
El mapa de las regalías
en la Provincia
Actualmente Río Negro percibe “unos 200/205 millones de pesos” cada 30 días por regalías hidrocarburíferas.
Del total ingresado, el 90% queda para la Provincia y el 10% es para los municipios.
De la suma correspondiente a los municipios, el 35% es para los nueve productores. El 65% restante se distribuye entre las 39 localidades de la provincia, con porcentajes equivalentes a su representación poblacional en la provincia.
De la suma correspondiente a la provincia, un 6,5% tiene asignación específica. Es para financiar obras en los nueve municipios productores de hidrocarburos. Desde el 2012, esas sumas se transfieren como “goteo” diario.
Río Negro presenta al menos dos casos paradigmáticos entre municipios por la colindancia, con potencial turístico y petrolero en juego.

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