Francisco y el patriarca ruso hacen historia (y política) en Cuba

Por primera vez desde el Gran Cisma ocurrido hace 1.000 años, el máximo representante de la Iglesia Ortodoxa y el líder de la Iglesia Católica se reunirán por unas horas en La Habana. El encuentro es parte del ecumenismo que practica Francisco, que ya se ha reunido con otros líderes religiosos, pero también hay lecturas políticas para Latinoamérica y Europa. La persecución a cristianos en Medio Oriente es una preocupación común.

12 feb 2016 - 00:00
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LA HABANA/ROMA/MOSCÚ.- El encuentro que celebrarán hoy en Cuba el papa Francisco y el patriarca ortodoxo ruso Kirill cuenta con todos los ingredientes para pasar a los libros de historia. La reunión, que debe durar apenas unas dos horas, será la primera entre los jerarcas de ambas iglesias cristianas desde el cisma que representó hace casi 1.000 años la primera escisión en el seno del cristianismo. “Este encuentro marca una nueva etapa en las relaciones entre ambas iglesias”, consideró el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, al anunciar la histórica reunión el viernes pasado. La cita entre ambos jerarcas cristianos, consideró por su parte en Moscú el portavoz de Kirill, el metropolitano Hilarión, se fue preparando sólo lentamente a lo largo de unos 20 años. Aunque Francisco y otros papas se reunieron antes con patriarcas ortodoxos, ésta será la primera vez desde el cisma de 1054 en el que el pontífice católico se reúne con un patriarca de la Iglesia rusa, la más grande de las 15 ortodoxas. Será una reunión breve, pero de un enorme simbolismo para la historia del cristianismo y del diálogo ecuménico. Emblemático será también el hecho de que el encuentro tenga lugar en la Cuba comunista, que se declaró durante décadas atea tras el triunfo de la revolución en 1959. El encuentro se celebrará a partir de las 14 locales (16 de Argentina) en una sala de protocolos del aeropuerto de La Habana. Francisco y Kirill tienen previsto hacer una declaración conjunta tras su conversación a puerta cerrada. El presidente cubano Raúl Castro participó en los preparativos de la reunión, según el Vaticano. Francisco, que ya hizo una visita oficial a la isla caribeña en septiembre del año pasado, hará esta vez sólo una breve parada para ver a Kirill antes de continuar con un viaje pastoral a México. El patriarca ruso tiene previsto llegar a La Habana el jueves y estará en la isla hasta el domingo. Luego visitará otros países de América Latina, según el Patriarcado de Moscú. Para Francisco se trata de una visita en tierra conocida. El papa argentino estuvo en Cuba en septiembre del 2015 y es considerado uno de los artífices del histórico deshielo entre la isla y Estados Unidos iniciado en diciembre del 2014. La Habana parece ser también el lugar ideal para la Iglesia rusa. La isla socialista fue durante décadas un estrecho aliado político de Moscú y es hasta ahora uno de los países que menos recelos despierta en Rusia. “Cuba ya no es una isla lejana y problemática, sino un puente para el diálogo”, celebró el diario romano “La Repubblica” tras el anuncio del encuentro. También el Patriarcado de Moscú resaltó la importancia de la isla ubicada en el continente americano como sede de la cita. “La historia de divisiones y conflictos entre los cristianos está vinculada a Europa”, explicó Hilarión. El encuentro tiene también una lectura política. La reunión llega en un momento en que Rusia es cuestionada por muchos países occidentales debido a la crisis en Ucrania y por su posición en el conflicto sirio. No será la primera vez, sin embargo, que el papa argentino intenta abrir caminos nuevos para la Iglesia católica. Y el diálogo ecuménico ha sido siempre una prioridad para Francisco. En el otro lado, es posible que la difícil posición rusa a nivel internacional haya movido a Moscú a dar el paso. Es conocido que el gobierno de Vladimir Putin ve a la Iglesia ortodoxa como parte de su aparato de poder. Uno de los temas que deben centrar la agenda del encuentro en La Habana será la persecución de cristianos en Cercano Oriente. A ambos jerarcas les preocupa la situación de las antiguas comunidades cristianas en Siria e Irak, aseguró el metropolitano Hilarión. “Es importante entender que la gente sufre y muere”, alertó. El fundamentalismo islámico se ha convertido también en una amenaza para los cristianos de Egipto, Nigeria y otros países africanos. “Somos uno en espíritu y también en la sangre”, dijo recientemente Francisco al hablar de la persecución de cristianos. Ambas partes, por lo demás, son cautas al formular expectativas de cara a la cita del viernes. La histórica reunión entre ambas iglesias se gestó tras pasar varios altibajos en los últimos años. El papa Juan Pablo II (1978-2005) mantuvo hasta el final de su vida la esperanza de poder visitar Rusia o ver al patriarca moscovita en otro lugar. El acercamiento fracasó entre otros motivos porque los ortodoxos rusos tomaron mal que Juan Pablo II apoyase a la Iglesia greco-católica en Ucrania, así como la creación de cuatro diócesis católicas en Rusia en el 2002. La Santa Sede y el Patriarcado de Moscú volvieron a acercarse durante el pontificado de Benedicto XVI (2005-2013). Finalmente, el encuentro entre los líderes de ambas iglesias pendiente desde hace siglos se concretará este viernes en Cuba.