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El Ciclón arrasó con todo y creo su dinastía

San Lorenzo no dejó dudas, aplastó a Regatas en la final y se coronó bicampeón de la Liga Nacional. Deck fue elegido como el jugador más valioso.

16 jul 2017 - 23:23
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Por segundo año consecutivo la Liga Nacional fue dominada por un sólo equipo. De principio a fin el torneo tuvo un dueño indiscutido: San Lorenzo.

El conjunto dirigido por Julio Lamas volvió a demostrar toda su potencial y no dejó dudas. En la serie final ante Regatas, resumió lo hecho a lo largo de la temporada y se quedó con el título.

Con un gran presupuesto (no muy lejano al de otros equipos del certamen), mucho trabajo, un excelente trabajo defensivo, potencia ofensiva y jugadores determinantes en cada puesto, el Ciclón consiguió el ansiado bicampeonato y promete ir por más.

Así como en la década del noventa sucedió con Atenas de Córdoba y no mucho tiempo atrás ocurrió con Peñarol de Mar del Plata; el Cuervo busca crear una nueva dinastía en el básquet argentino. Y con mucha perseverancia lo está logrando.

La superioridad del Cuervo se vio reflejada en el marcador del quinto y definitivo juego de la final. El triunfo por 94 a 56, que le dio el campeonato a los de Boedo, fue la diferencia más amplia en la historia de una final de Liga.

Desde todos los puntos vista, Lamas armó un equipo sin fisuras.

El ex DT de la selección volvió a elegir a Gustavo Aguirre como su base y le dio el rol de líder, tanto deportivo como espiritual, y el Penka no le falló. Siempre manejó los ritmos de juego y fue determinante tanto en ataque como en defensa.

A él le sumó todo el talento de Gabriel Deck, quien fue elegido como el Jugador Más Valioso de las finales. El Tortuga mostró que la Liga ya le queda chica y que está para dar el salto internacional.

Para el poste bajo trajo a Jerome Meyinsse. El extranjero dominó en los tableros propios y ajenos, siempre aportó soluciones y fue uno de los pilares del equipo.

Además hay que remarcar el trabajo de Selem Safar que, con toda su personalidad, fue el hombre elegido para los momentos calientes de cada partido y siempre respondió.

Tampoco hay que dejar de nombrar al interno uruguayo Mathias Calfani. El pivote fue elegido para hacer el trabajo sucio, ese que no aparece en las estadísticas. Su buen aporte defensivo y su solidaridad en ataque fue vital.

San Lorenzo volvió a coronarse campeón y ahora sólo resta saber si algún equipo podrá hacerle frente la temporada que viene.

“San Lorenzo fue el mejor, por una su capacidad de trabajo y porque tuvo a los dos mejores jugadores: Deck y Aguirre”.
Aseguró Lamas, el padre de la criatura, que el año próximo dirigirá en Japón.
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del campeón
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