La tragedia se anticipó a la gloria

Consternación mundial por la caída del avión que trasladaba al equipo brasileño de Chapecoense a Medellín, para jugar la primera final copera de su historia. Los muertos ascienden a 71 y hay seis sobrevivientes, entre ellos tres jugadores.

30 nov 2016 - 00:00
Comparte esta noticia

De la euforia a la desesperación más desgarradora. Del despunte deportivo de un club chico y humilde que se roza con la gloria, a la desgracia más impiadosa que interrumpe de cuajo y de manera inexplicable decenas de vidas llenas de plenitud.

La tragedia por la caída del avión de Chapecoense en Medellín ha destrozado los sueños de un pobre club del interior del estado brasileño de Santa Catarina, ubicado a 287 kilómetros de la frontera con argentina de Misiones, que se preparaba para jugar la primera final internacional en la corta historia del club. En la previa del partido de sus vidas, encontraron la muerte.

Con apenas dos años en la primera división de Brasil, el 23 de noviembre pasado el equipo que todo Brasil observaba con asombro logró su máxima conquista deportiva: eliminó a San Lorenzo en la semifinal de la Copa Sudamericana y se disponía a jugar la ida de una final soñada –y decisiva– en Medellín, contra Atlético Nacional. Pero a sólo cinco minutos de llegar a destino, ocurrió lo peor.

El avión que transportaba al club brasileño a Colombia para disputar la final se estrelló el lunes por la noche, dejando un saldo de 71 muertos y seis sobrevivientes.

El avión chárter, perteneciente a la empresa boliviana de capitales venezolanos Lamia, fue contratado por el club para desplazar a su plantel deportivo, a hinchas y periodistas a Medellín, donde hoy se debía disputar el partido de ida por la final de la Copa Sudamericana ante el Atlético Nacional de Colombia. A bordo iban 81 personas, de las cuales sobrevivieron tres futbolistas, dos tripulantes y un periodista.

La delegación viajó de San Pablo a la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, donde comenzó el trayecto final hacia Medellín, que tendría una distancia de vuelo aproximada de 3.000 kilómetros.

Según el coronel de la Fuerza Aérea Colombiana Édgar Sánchez, la tripulación del avión reportó averías eléctricas al aeropuerto José María Córdoba del municipio de Rionegro, que sirve a Medellín, poco antes de las 22:00 del lunes. Segundos después, el avión desapareció de los radares y fue encontrado partido en tres pedazos en “Cerro Gordo”, una cadena montañosa con 3.000 metros de altura situada a 38 kilómetros de Medellín.

La Aeronáutica Civil de Colombia reportó que seis personas fueron rescatadas con vida, entre ellos los defensores Alan Ruschel y Helio Neto y el arquero Jackson Follmann. Los restantes sobrevivientes son Rafael Valmorbida (periodista), Ximena Suárez (auxiliar de vuelo) y Erwin Tumiri (técnico de la aeronave)

Asociación Chapecoense de Fútbol es el nombre oficial del equipo conocido como “El Verde del Oeste”, y el “Huracán del oeste”, fundado en 1973 y que pasó la mayor parte de su historia en las divisiones menores del fútbol brasileño.

Su dimensión de club chico quedó clara a la hora de programar la final con Atlético Nacional, ya que debía abandonar su pequeño estadio, el Arena Condá, para el partido de vuelta contra el equipo colombiano por no contar con el requisito mínimo de albergar 40.000 espectadores, como exige la Conmebol.

Detalles de un acontecimiento deportivo histórico por venir para los 200.000 habitantes de Chapecó, a quienes el destino le presentó su peor mueca y hoy lloran a sus muertos.

Pena e indignación
entre los familiares
En medio del dolor por la tragedia, la falta de información oficial sobre la suerte de sus seres queridos en el accidente indignó a los familiares de las víctimas.
El hermano del defensor Helio Zampier Neto, uno de los pocos sobrevivientes, se lamentó: “Estamos esperando más noticias. Alguien tiene que dar un boletín para que sepamos en qué estado se encuentra”.
Las familias, que se encontraban en el estadio Arena Condá en Chapecó, recibían “asistencia” de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).
Para Marina Storchi, la novia de Alan Ruschel, otro de los sobrevivientes, la asistencia no es suficiente. Se enteró también por la TV de que el jugador estaba con vida. Desde el estadio catarinense, contó que había conversado con su novio poco antes de la partida desde San Pablo. “Me dijo que cuando llegara a tierra me llamaría, a eso de la 1 de la madrugada de Brasil. Cuando prendí la TV a las 3, vi que él había salido con vida. Los médicos (colombianos) dijeron que debía ser operado, pero luego no dieron más información”.
El apoyo desde
las redes sociales
“Mi más sentido pésame para todas las familias, amigos e hinchas del plantel del Chapecoense. #FuerzaChape!”.
Lionel Messi
“Mi pésame para los familiares del Chapecoense, y de todas las personas que fallecieron en el trágico accidente de avión, en Colombia”. Diego Maradona
“Es muy triste perder colegas, amigos y profesionales del fútbol. Mucha fuerza a todas las familias”.
Andrés D’Alessandro
“Sobreviví porque me manejé con los protocolos de seguridad. Puse las maletas entre
las piernas para mantener la
posición fetal”.
Erwin Tumiri, técnico de la aeronave, uno de los seis sobrevivientes.
“Súbitamente se apagaron las luces del avión y sentí un estruendo. Después no recuerdo más nada”.
Ximena Suárez, azafata de la aerolínea Lamia, otra de las sobrevivientes.
Últimas noticias de ésta sección