Las cinco claves del histórico ascenso de Sol de Mayo

El plantel se fortaleció a pesar del cambio de técnico, y a partir de ahí asomaron los puntos altos de Sol de Mayo, que edificó una gran campaña. Se transformó en un equipo firme y solidario, que tuvo un rendimiento casi perfecto como local.

21 dic 2017 - 23:59
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Todavía suenan los festejos en la capital rionegrina por el ascenso de Sol de Mayo al Federal A. El camino no fue sencillo, porque el Albiceleste tuvo que aguantar cinco años para conseguir el objetivo. No había podido pasar de la instancias de cuartos y en cada arranque de año renovaba la ilusión.

Cuando llegó a la primera final, no dejó pasar la chance y cumplió el sueño. En el medio hubo cambio de técnico con la salida de Luis Murúa, por diferencias con la dirigencia, y la llegada de Nicolás Chirico, quien encaró un gran desafío.

Para entender el ascenso, hay cinco claves que marcaron esta histórica campaña de Sol

La fortaleza del grupo. Esa fue la más destacada, porque el plantel contaba con individualidades, pero fallaba en momentos cruciales. Luego de la partida de Luis Murúa, el equipos estuvo mal de ánimo y encima la era Chirico arrancó con una dura derrota ante Rincón, por 4-0. En ese momento, el plantel se unión como nunca y se juró lograr el ascenso.

Solidez defensiva. Fue la primera vez en los siete torneos de Sol en la categoría, que el equipo logró un gran rendimiento en su última línea. Especialmente en los playoffs. La dupla central conformada pro Alberto Lobato y Lucas Malacarne fue impenetrable y les hizo difícil la tarea a los delanteros rivales, al igual que los laterales Gastón García y Juan Elordi. Otro de los que se desatacó fue Diego Frías, quien no desentonó. Un párrafo aparte para Nahuel Astutti, siempre estuvo seguro bajo los tres palos y clave en los penales: se lució en la definición ante Rincón, camino a la final, y atajó uno decisivo en la final de ida, en Olavarría.

Solidaridad en ataque. Diego Galván se quedó sin gol en la última parte del torneo pero asistió a sus compañeros y fue clave en el engranaje ofensivo, siempre bajo el armado de Matías Ponce, quien siempre tuvo la visión del campo a la perfección para conectar con los delanteros. Alberto Reyes fue un acierto de Nicolás Chirico, quien le dio la continuidad necesaria durante la última parte de la fase regular y fue desequilibrante. Maxi Tunessi terminó como goleador del equipo con 13 tantos, uno más que Galván. Los últimos dos fueron en la final para el ascenso.

Un banco con opciones. Kevin Hueche y Facundo Aguilera también rindieron a pleno y se bancaron el papel “secundario”. Lo mismo le sucedió a Fernando Valdebenito que luego de varios partidos como titular, tuvo que sentarse en el banco y cada vez que entraba le daba frescura al ataque. Todos tuvieron responsabilidades y fueron vitales para cumplir con el sueño del ascenso.

Invicto en casa. 10 victorias y 2 empates (ante JJ Moreno de Madryn y Deportivo Rincón) fueron los números del Albiceleste como local. Eso le dio la confianza para encarar la etapa de playoffs, donde no perdió ningún partido. Desde el arranque del torneo esa era la meta de Murúa, quien cumplió y le pasó la posta a Chirico.

Viedma

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