Regata del Río Negro: la fiesta del agua y la gente

Hoy se renueva el clásico de todos los veranos en la región. La travesía que cruza la provincia de punta a punta enlaza la celebración de las ciudades que cobijarán la prueba por ocho días.

06 ene 2018 - 00:00
Comparte esta noticia

Los colores, los palistas, los botes y una multitud con el agua hasta la cintura que se renueva día a día, playa por playa, ciudad por ciudad. Cuando calienta el sol, se sabe que es tiempo del clásico de los clásicos. El verano en la región es sinónimo de La Regata Internacional del Río Negro.

Todo lo que encierra la prueba de maratón más larga del mundo será lenguaje común en estos días de enero. Lo es hace más de 50 años siempre para la misma época, donde cientos de palistas desafían la bravura del curso más torrentoso de la Patagonia.

Desde hoy en la Isla Jordán de Cipolletti y hasta el sábado 13 en la Playa de los Palistas, de Viedma, el río Negro será el protagonista central de esta historia que en cada capítulo desde su creación en 1964 revoluciona la provincia vistiendo de fiesta cada ciudad que le toca albergarla.

Lo será hoy desde la 13 en Cipolletti, punto de partida de la travesía, y también Roca, que esperará la primera oleada de participantes pasadas las 15, como siempre en las inmediaciones de Paso Córdoba. Allí, toda la caravana estable que acompaña a la Regata se fundirá con aquellos que se acercan para celebrar junto a los palistas, el primer esfuerzo de una larga y exigente prueba. Un rito que se repetirá en cada orilla donde la travesía moje sus pies.

“Por cada ciudad que pasamos nos reciben de la mejor forma. En todos lados es una fiesta”, asegura Mario Lino, una de la cabezas visibles de la organización, como siempre a cargo del Club Náutico La Ribera.

Si se tiene en cuenta que la organización tiene un plantel estable de 40 personas, más todos los equipos que acompañan a los 220 palistas que estarán este año, el número en cada salida y llegada ronda los 700 . A esto hay que sumarles lo que se acercan a ver en acción a los competidores, más los bañistas habituales de los balnearios. Es por eso que podemos hablar de un millar de personas en cada punto donde la Regata toca tierra.

Tal flujo de gente transforma la rutina estival de las localidades rionegrinas. En Choele Choel, sede de la llegada de la tercera etapa, más del 80% de la oferta hotelera se cubre con la Regata. “Potencia el turismo y ayuda a llevar a la gente hacia la costanera. Siempre hay mucho movimiento por estos días”, afirman desde uno de los cuatro hoteles que tiene la principal ciudad del Valle Medio.

Algo parecido ocurre con Conesa, punto de llegada del cuarto parcial. “Este año se va a mover más que nunca porque habrá un día descanso entre medio. Ya tengo reservas para el lunes [8 de enero] y la regata llega acá el miércoles”, asegura César García, propietario de un hotel que está justo enfrente del acceso al principal balneario del pueblo.

“Es sin dudas el evento más importante del verano por acá”, agrega el hotelero, un conesino de buena cepa que brindará por trascendencia que destila año a año la regata más larga del mundo.

Éstos también son
los protagonistas
Regata del Río Negro: la fiesta del agua y la gente
Tres tipos de embarcaciones tomarán parte de la prueba. Por un lado los tradicionales kayaks de competición K-1 y K-2 olímpicos y por el otro los botes travesía que irrumpieron para quedarse hace algunos años atrás en la Regata. Tienen capacidad para dos palistas, con una eslora máxima de 6,60 metros, una manga mínima de 0,59 metros y un peso mínimo de 30 kilos. Habrá 45 botes en esta edición.
Datos
desde la orilla
40
personas de la organización de la prueba se mueven de modo permanente a lo largo de la travesía.
80%
sube la ocupación hotelera en las localidades por donde pasa la regata.
Redacción central