La guerra no declarada en el Líbano continúa y la conferencia internacional para Cercano Oriente en Roma no pudo hacer nada al respecto.
La aprobación de una tropa de estabilización internacional en el sur de Líbano señala un camino hacia la paz en la región, pero aún no está claro qué mandato tendrá esa tropa o cuánto tiempo debería durar su presencia.
La condición más importante para una tropa de paz está clara: un cese del fuego.
Pero en Roma no se produjo nada concreto al respecto, más allá de llamamientos. Ya el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, había advertido antes del encuentro en la capital italiana: "No tenemos que tener expectativas muy altas". El mismo tono utilizó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores italiano, Pasquale Ferrara, quien en conferencia de prensa destacó: "Esta no es una Conferencia de Paz".
Y Ferrara tenía razón, porque ni Israel ni las organizaciones radicales islámicas Hizbollah y Hamas estuvieron representadas en Roma, como así tampoco Irán y Siria, con sus fuertes influencias sobre Hizbollah, siendo claro que sin la presencia de estos actores no es posible lograr un fin de la violencia en Cercano Oriente.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, que estuvo poco antes de la conferencia en la región en crisis, había dejado en claro de qué se trata todo esto para ella: "Es tiempo de un nuevo Cercano Oriente", afirmó.
Israel había anunciado esta semana que aceptaría una fuerza internacional para mantener alejado a Hizbollah e impedirle lanzar cohetes contra su territorio. Sin embargo, subrayó que debe tener un mandato "robusto". Aún no está claro qué países enviarían los 30.000 soldados necesarios para una fuerza de este tipo. Estados Unidos y Gran Bretaña ya han indicado que no destinarían gran cantidad de efectivos. La muerte de cuatro observadores de la ONU anoche por un ataque israelí no contribuye tampoco a que crezca el entusiasmo por el traslado de tropas de paz a la zona.(DPA)