Cuarenta millones. Es la cifra dada por el último y reciente informe de Onusida, la oficina que le dedicó al sida la Organización de las Naciones Unidas. Cuarenta millones de personas infectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) viven hoy en el mundo.
En los 25 años que viene durando esta epidemia mundial, desde que en 1981 se descubrieron los primeros casos en la ciudad estadounidense de San Francisco, el sida mató más personas que la Segunda Guerra Mundial: 25 millones en total. Tres millones de personas murieron por esa causa sólo durante el año pasado. Y cada día hay 14 mil nuevos infectados por el virus.
Africa es la región más castigada del planeta por el sida, ya que con casi 26 millones de infectados concentra más de la mitad de los casos que existen en todo el globo; pero la cantidad de personas infectadas está creciendo aceleradamente en países como la India (más de 7 millones), con una población de más de 1.000 millones de personas, y era éste un país donde hasta hace muy poco tiempo el VIH estaba prácticamente ausente.
En América Latina se estima que hay 1,8 millones de personas infectadas por el VIH.
En la Argentina se registraron hasta la fecha 31.900 casos de sida (es decir, personas en tratamiento), aunque se estima que los infectados han sido muchos más porque recién desde el año 2001 se están llevando registros sistemáticos. Por otra parte, existen modelos matemáticos a nivel internacional que permiten suponer que la cantidad es mucho mayor, ya que un 60% de los que han adquirido el indeseado huésped desconocería su
condición de portador. Con todo, la estimación daría entre 120 y 150 mil, según apuntó la doctora Isabel Casetti, médica infectóloga de FUNCEI y miembro de la Sociedad Argentina de Sida.
Otra vida
En esta parte del mundo, los cambios en el pronóstico y tratamiento del HIV/sida, para quienes cuentan con los recursos, han sido decisivos. La doctora Casetti explica que los tratamientos antirretrovirales actuales que permiten que el paciente viva durante el resto de una larga vida sin síntomas de la enfermedad están compuestos por combinaciones de tres drogas de diferentes grupos, salvo en los pacientes en los que el primero y segundo esquema de tratamiento fallan y se les debe agregar alguna droga más.
En general, son dos de los llamados inhibidores nucleósidos de transcriptasa reversa (AZT, 3TC, abacavir, ritonvir, nevirapina) y un inhibidor de proteasa (saquinavir, indinavir, llopinavir) o inhibidor no nucleósido.
Sólo una de las drogas que surgieron desde un principio para tratar el HIV la llamada TBC, un inhibidor nucleósido fue discontinuada en su uso por su toxicidad, señala Casetti; las demás se siguen usando.
"Entre el año pasado y éste se aprobaron dos drogas nuevas para los pacientes que tienen fallos múltiples", agrega.
Un fallo múltiple se manifiesta a través de un aumento de la carga viral del paciente,. Este aumento se detecta a través de los análisis de sangre (CD4) que las personas en tratamiento deben realizarse periódicamente cada 3 meses.
Los tratamientos deben ser seguidos de por vida, pero los esquemas para un mismo paciente no se mantienen constantes durante toda la vida. "Las razones por las que a veces tenemos que cambiarlos son los fallos, ocurridos cuando el virus se hace resistente [a la medicación], y la toxicidad que pueda aparecer con las drogas a través del tiempo", aclara Casetti.
Los pacientes que más tiempo llevan viviendo con VIH continúan en tratamiento desde la época en que el único medicamento disponible era el AZT.
La adherencia a los tratamientos es un factor fundamental, dada la dificultad funcional que puede presentarse para tomar tantas drogas durante tanto tiempo, con lo que en el mercado se busca desarrollar antirretrovirales con posibilidad de que sean tomados en formas más espaciadas. Por otra parte, remarca, "siempre hacemos hincapié en decirle a los pacientes que el sistema inmunológico necesita descanso dormir, concretamente y que el ejercicio aeróbico aumenta la respuesta inmune del organismo. El tercer punto es tener una dieta variada, y el cuarto es la parte psicológica, muy importante porque el estrés y la depresión pueden hacer bajar mucho las defensas."
"Positivos", frente a todo estigma
Identificado desde un principio como una enfermedad difundida en comunidades gays el desgraciado rótulo de "peste rosa" que se le dio entonces daba cuenta de eso, el sida nació con un estigma a cuestas. Después se extendió el estigma a los "adictos"... Hoy es una falta total de responsabilidad ignorar las medidas preventivas, basadas en el uso del preservativo y en saber que no importa tanto con quién se mantengan relaciones sexuales, sino qué medidas se toman para evitar el contagio, que sólo se efectúa por contacto de la sangre con sangre o semen infectados, y en menor medida con los fluidos vaginales.
Pero los prejuicios parecen mucho más difíciles de desmontar. Sebastián Vázquez Montoto, presidente de la asociación civil "Adolescentes por la vida", expuso los resultados de una investigación realizada por la asociación SOS Discriminación Internacional, en el que se revela que un 11% de los casos registrados de discriminación en el trabajo se dieron con personas portadoras de HIV, siendo por lejos la enfermedad que más rechazo social genera en este sentido.
Otros datos curiosos: que la primera causa de discriminación laboral en la Argentina, según el mismo estudio, es ser anciano (23% de los casos registrados de discriminación), y que el diagnóstico HIV+ comparte su proporción en la torta con la categoría de "homosexual" y con la de "mujer embarazada". Estas tres categorías sólo son superadas en su segregación del ámbito laboral por la de "extranjero", además de la de anciano.
Vázquez Montoto denuncia que a esta forma de discriminación se deben agregar los casos de niños expulsados de su casas por sus propios padres a conocerse el diagnóstico, estudiantes expulsados de sus escuelas, discriminación en la denominación al ser llamados "sidosos", y negativa a ser atendidos en algunos servicios de salud por su sola condición de portadores. La asociación que preside lleva a cabo diferentes actividades de ayuda a convivientes con el virus y de prevención, entre las que se destaca la actual "Todos somos positivos", de la que participaron personalidades muy populares del ámbito mediático.
Prueba de lo erróneo de restringir la epidemia de sida a las poblaciones que en un principio se consideraron en riesgo es el marcado cambio de perfil que ha tomado: "La epidemia es cada vez más femenina, más pobre y más joven", sintetizó la doctora Casetti, para señalar quiénes vienen siendo hoy las poblaciones más vulnerables al contagio de HIV.
MARCELO RODRIGUEZ