BAGDAD (AFP) - Las acciones terroristas volvieron a frustrar ayer el plan de seguridad de Bagdad con al menos 42 muertos en pocas horas, 40 de ellos en un atentado suicida contra la facultad de Economía y el resto en una explosión cerca de la embajada iraní.
Por lo menos 40 personas murieron y más de 30 resultaron heridas cuando un kamikaze accionó un cinturón de explosivos en la entrada de la facultad de Economía, en el este de Bagdad, según un balance del ministerio del Interior. La mayoría de las víctimas eran estudiantes y la mitad de ellas, mujeres, dijo un portavoz del hospital Iman Ali. En este centro se recibieron 22 cuerpos y se atendían a otras 30 personas heridas.
La facultad afectada forma parte del campus universitario de Mustansariya, muy próximo al barrio de Sadr City, el gran bastión chiíta de Bagdad, por lo que es frecuentada en especial por estudiantes de esa comunidad.
Otras dos personas murieron y ocho quedaron heridas al estallar una furgoneta bomba cerca de la embajada iraní, en un atentado que aumenta la tensión entre Teherán y su vecino iraquí. Todavía no se ha determinado si este ataque estaba dirigido contra la legación iraní, situada en una de las calles del centro, frecuentadas habitualmente por los convoyes militares. La explosión se produjo hacia las 08.45 locales (05.45 GMT) en la acera de enfrente de la embajada, a unos 30 metros, en el distrito de Karrada Miriam, un barrio donde conviven chiítas y sunnitas.
Los asesinatos sectarios y atentados habían descendido en las últimas semanas coincidiendo con el nuevo plan de seguridad
para la capital, anunciado oficialmente el 14 de febrero. El proyecto prevé el despliegue de 90.000 hombres, entre militares estadounidenses y fuerzas iraquíes. Sin embargo, ante esta nueva ola de violencia, las autoridades intentan defender su estrategia.
Un mensaje del jefe chiíta radical Moqtada Sadr avecinaba nuevas dificultades. Sadr hizo leer un comunicado en Sadr City en el que llama a las fuerzas iraquíes a no cooperar con el ejército estadounidense.
"El plan de seguridad bajo mando de nuestro enemigo no tiene nada de bueno para los iraquíes", según el texto leído por un religioso ante una multitud enfervorizada.