SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB)- El fenómeno de los robos a casas de familia, que se manifiesta no sólo en las mansiones de los barrios residenciales, sino en las humildes casas de los barrios del Alto, preocupa a las autoridades y se convirtió en el nuevo desafío para las fuerzas de seguridad, que siempre están un paso atrás de las nuevas modalidades delictivas.
Si bien estos hechos no son novedosos, y ya han tenido su momento álgido y preocupante, en los últimos meses las viviendas familiares fueron tanto o más castigadas por los delincuentes que los comercios con atención al público. El comisario mayor Jorge Uribe y el juez Martín Lozada expusieron su particular visión y reflexión sobre el preocupante tema.
Uribe explicó que basa la estrategia de prevención de la Regional Tercera en el análisis de un mapa del delito que detalla lugares y horarios de los hechos ocurridos durante determinados períodos, y asegura que fueron muy buenos los resultados que obtuvieron intensificando la custodia de las "zonas calientes". Refirió que al saturar con presencia policial las céntricas y comerciales calles Mitre y Moreno, y en menor medida Onelli y San Martín, sobre todo desde la creación de la Politur, habían descendido en forma notoria los delitos.
"Como no pueden actuar sobre los comercios, los delincuentes buscan otros objetivos, como las salideras bancarias. También hacen trabajos de inteligencia sobre los comerciantes que llegan con la plata a su casa, probablemente por falta de confianza en los bancos", aventuró el jefe policial.
"Nosotros les aconsejamos que depositen en el banco o pidan custodia cuando se trata de sumas importantes, pero si la dejan en el local corren el riesgo de que aparezcan los boqueteros, y si la llevan a casa pueden esperarlos o llegar los asaltantes. En general no roban al azar, sino que exigen los ahorros en dólares o euros que presumen que están guardados en las viviendas", agregó, y comunicó que en el último mes la policía había sacado de "circulación" a siete delincuentes con antecedentes, por su presunta vinculación con esos robos.
Uribe también manifestó su preocupación por los crecientes robos con armas que cometen menores o individuos muy jóvenes en comercios y viviendas. "Entran a cualquier casa por humilde que sea y se llevan todo lo que encuentran de valor, muchas veces drogados, agresivos y actuando con violencia", concluyó.
El juez de Instrucción Martín Lozada tiene la responsabilidad de investigar buena parte de los robos a casas de familia, y al reflexionar sobre el fenómeno distinguió entre los robos "espontáneos, no organizados, sin vinculaciones entre unos y otros, de aquellos que denotan cierta sistematicidad, organización y planificado modus operandi". Entre los primeros mencionó a "aquellos producto de un precario o nulo estudio previo del lugar, sus habitantes y costumbres, muchas veces manifestación de criminalidad tosca, poco eficiente, que habitualmente no tiene como objetivo viviendas de gente de altos recursos económicos y provistos con dispositivos de seguridad, sino personas de reducidos ingresos, e incluso vecinos de sus propios barrios periféricos".
Sobre el segundo segmento Lozada subrayó "su alta eficiencia operativa, cuidadosa coordinación de movimientos y trabajo previo de estudio sobre el objetivo escogido". Ejemplificó la eficiencia de estos grupos delictivos con "los boqueteros, que muy difícilmente yerran en la concreción de sus objetivos, y en mi criterio son los que mayor esfuerzo deben suscitar en lo que a su neutralización se trata, porque la información que poseen y sus
sistemas de comunicación muchas veces superan al de las policías, y la sistematicidad con que operan los tornan altamente peligrosos".
El magistrado advirtió que los esfuerzos de la represión policial y penal del Estado "paradójicamente, se vuelcan sobre el primer grupo, lo que contribuye indirectamente a fortalecer una delincuencia de elite, que no suele marcar tarjeta en los tribunales, fortaleciendo la sensación de impunidad que tan poco favor le hace a la credibilidad de las agencias de control social formal".