NEUQUEN (AN)- Para Ruth Zurbriggen, de la colectiva feminista La Revuelta, "hay una categoría de heteronormatividad obligatoria que debe ser desmontada. Hay que pensar a la heteronormatividad no como una opción sino como una ilusión de elección, porque funciona como una norma y su fortaleza radica en que justamente pasa inadvertida como norma".
En su opinión, "la vida está heterosexualizada permanentemente" y puso como ejemplo cotidiano que "el integrante de una pareja hétero puede tener sobre su escritorio una foto de su pareja, pero si se trata de una mujer que vive con otra mujer, no puede hacerlo".
"La heterosexualidad sostiene al patriarcado que contempla a las relaciones sexuales al servicio de la reproducción", afirmó.
Añadió Zurbriggen que "quienes se apartan son catalogados como desviados, son obligados a tapar, a ocultar, a cargarse de un ropaje hétero, a inventar relaciones ficticias".
"Está la categoría del secreto a voces: todos sospechan, todos imaginan y acosan. Decirlo (que se es homosexual) tiene un plus, trae consecuencias, al decirlo aparece el pánico sexual, como que son contagiosas, como que 'hay una perversa en este lugar'", agregó.
Esto sucede porque "la sexualidad homosexual aparece vista como hipersexualidad, siempre al acecho, irrefrenable. Como son perversos, patológicos -para esa concepción- por las dudas no me acerco".
Opinó que "ser lesbiana no implica reconocer los actos discriminatorios que las rodean. Por eso es importante el trabajo de los grupos dedicados a esta temática: ayudan a una persona que ha optado por esta sexualidad para que vayan dándose cuenta de los mecanismos de discriminación alrededor de ellas".
Valoró, en ese sentido, el trabajo de grupos como Fugitivas del desierto que "contribuyen mucho a visibilizar a las lesbianas".