LA PAZ (DPA/AP).- Sólo dos de los nueve prefectos de Bolivia acogieron el llamado que hizo el presidente Evo Morales a una jornada de diálogo para analizar la actual crisis institucional, mientras las regiones opositoras protestaban en dos frentes, con huelgas de hambre y con una ofensiva diplomática ante la OEA en Washington, por una Constitución que el gobierno quiere aprobar antes del 14 de diciembre y que la oposición considera ilegítima.
Los prefectos de Oruro, Luis Alberto Aguilar, y de Potosí, Mario Virreira, ambos del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), fueron los únicos en aceptar la invitación presidencial.
El resto está en Estados Unidos u optó por no hacer caso del pedido. Los prefectos opositores bolivianos pidieron una mediación de organizaciones internacionales para eliminar una presunta amenaza de guerra civil.
"O se encuentra una solución institucional o tendremos una dictadura en el país", dijo Ernesto Suárez, prefecto del departamento del Beni. "Eso puede traer un grave conflicto social".
Mario Cossío, de Tarija, dijo que le pidieron al secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, una misión de observadores para que viaje a Bolivia
El gobierno, en tanto, rechazó cualquier tipo de mediación de la OEA u otro organismo en el actual conflicto interno. "Los prefectos prefieren ir a Estados Unidos para desprestigiar al gobierno y no resolver nuestras diferencias en casa", dijo Morales. Consideró que "desde el momento en que condicionan el diálogo en el fondo están diciendo 'no quiero el diálogo': rechazar el diálogo es antidemocrático".
Mientras una protesta iniciada el lunes por el movimiento cívico creció ayer con la incorporación de un centenar de personas a una huelga de hambre en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. Las regiones opositoras cuestiona la aprobación en grande de la nueva constitución en un reciente militar de Sucre sin oposición y en medio de disturbios.