SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Dos delincuentes encapuchados y armados encañonaron a la esposa del administrador de una lujosa residencia y le robaron 100 pesos y algunos artículos electrónicos.
La residencia asaltada le pertenecía al millonario venezolano Eduardo Pius Schlageter Boulton, que se suicidó allí mismo el 19 de octubre de 2003, mientras esperaba que lo juzguen por varios casos de corrupción de menores
El hecho ocurrió a las 20.30 del lunes en la residencia "La Vikinga", ubicada en el kilómetro 17,600 de la avenida Exequiel Bustillo, muy cerca de la aerosilla que asciende al cerro Campanario.
A esa hora, la esposa del encargado se hallaba junto a sus hijos cuando ingresaron los delincuentes, de aproximadamente 35 y 18 años, que ataron con alambres a las víctimas para revisar la vivienda, donde sólo hallaron 100 pesos y algunos artículos electrónicos.
Las autoridades sospechan que los asaltantes pueden vivir en la vecindad de la vivienda asaltada, por la previsión que tomaron al enmascararse.
El magnate venezolano se quitó la vida justo el día en que había sido elevada para el juicio oral la causa en que le imputaban haber abusado sexualmente de cinco niñas de entre cinco y doce años de edad. Se mató mientras cumplía detención domiciliaria con autorización del juez Gregor Joos, en atención a su edad y a su estado de salud, dado que tenía 74 años y sufría una enfermedad pulmonar.
La causa que involucraba a Schlageter se puso en marcha cuando una niña de 7 años regresó a su humilde vivienda con ropas nuevas y regalos que encendieron las sospechas de sus padres. Al ser interrogada la niña confesó cómo había accedido a esas prendas, y después que un médico certificara las lesiones vaginales que había sufrido, declaró ante el juez Gregor Joos.
Ante el magistrado relató que su prima y Patricia Uribe la habían llevado en taxi a una casa, donde le sacaron la ropa por la fuerza y la subieron a una cama grande, donde un señor "viejito y con anteojos" comenzó a manosear sus partes íntimas. Agregó que su prima y Uribe le habían puesto "un aceite en la cola para que no le duela", y describió el interior de la casa de Bernardo Eppstein y sus muebles.
De sus dichos el juez interpretó que Schlageter le había dado 100 pesos ella, 300 a Uribe y 100 dólares a su prima.
El 13 de febrero de 2004, Patricia Uribe también se suicidó en la alcaidía.