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| Una cuestiónde poder | ||
| EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES Los números suenan categóricos: el ex Boca Federico Insúa, el jugador mejor pago del América, gana 80.000 dólares mensuales. José Luis Calderón, el mejor salario de Arsenal, cobra 5.000. El América puede llevar 100.000 personas cuando juega en el Estadio Azteca, donde Diego Maradona hizo sus goles más célebres. Arsenal apenas lleva un promedio de 6.000 personas al Viaducto. Las cifras comparativas difundidas en estas últimas horas podrían seguir para decir que el América es el gran poderoso y que Arsenal es el modesto en la final de la Copa Sudamericana que se definirá mañana en Buenos Aires. Pero los números, se sabe, no siempre dicen todo. Porque las comparaciones podrían extenderse a las familias Azcárraga y Grondona, dueñas del América y de Arsenal, respectivamente. Y decir que el poder se refleja también aquí en los mexicanos. Los Azcárraga son dueños de Televisa, uno de los poderes mediáticos más poderosos en Latinoamérica, como la cadena Globo de Brasil. El poder de Televisa, primero mediático y luego político, está reflejado en libros, ensayos, presentaciones académicas, debates y, sobre todo, en reglamentaciones. Si hablamos de fútbol, Televisa es dueña no sólo del América, sino también del Necaxa y San Luis, que también juegan en la Primera División del fútbol mexicano, una violación a los reglamentos de la FIFA, que prohíben un mismo patrón para equipos que actúan en una misma competencia. Pero la FIFA le da permiso a Televisa. Recuerdo que hace unos años el entrenador español Juan Manuel Lillo osó cuestionar ese punto, preocupado porque San Luis, que competía contra su equipo, los Dorados de Culiacán, para evitar el descenso, había logrado resultados sorprendentes ante América y Necaxa. Le ordenaron callarse. Le dijeron que era un extranjero que no entendía al fútbol mexicano. Ocurrió en el 2006, antes del Mundial, cuando América ganó una final escandalosa al Toluca del Tolo Gallego, con un vergonzoso arbitraje de un estadounidense. Así obtuvo un boleto al Mundial de clubes de ese año, en representación de la Concacaf. Pero la final de la Copa Sudamericana, y este es el detalle del que los números no hablan, es territorio de la Conmebol, no de la Concacaf. Televisa y el América serán un poder intocable dentro de la Concacaf. Pero dentro de la Conmebol la familia Grondona es más poderosa que los Azcárraga, por mucho que los primeros no tengan un canal de TV y, mucho menos, un imperio mediático. Para que quede claro: América es un invitado dentro de la Copa Sudamericana. Y a los invitados, habitualmente, jamás se les concede el espacio central del escenario. Son invitados. Arsenal, se sabe, fue fundado y es el gran amor de Julio Grondona. Porque Independiente llegó por tradición paterna. Pero Arsenal fue el hijo al que "Don Julio" dio vida en 1957, vio crecer en silencio y protegió luego en su ingreso en Primera, con árbitros y jueces de línea amigos a la hora de exhibir tarjetas o levantar banderines. Habrá que ver cómo juega ese factor esta noche, por mucho que el equipo de Gustavo Alfaro haya demostrado esta temporada que tiene chapa para ganar en cualquier cancha. | ||
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