Miércoles 05 de Diciembre de 2007 Edicion impresa pag. 4 > Nacionales
Piden juicio a militares por crimen del hijo de Gelman
Actuaron en el centro clandestino Orletti. En la lista figura Guglielminetti, de inteligencia.

El fiscal federal Federico Delgado pidió la elevación a juicio oral y público a ex jefes militares y agentes de inteligencia, entre ellos Raúl Guglielminetti, por los secuestros y torturas durante la dictadura de más de 60 víctimas y el homicidio agravado de 5 de ellas, entre los se encuentra Marcelo Gelman, hijo del escritor Juan Gelman.

Los represores a quienes Delgado quiere sentar en el banquillo de los acusados ante un Tribunal Oral en lo Federal son los ex agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) Raúl Guglielminetti, Honorio Martínez Ruiz y Eduardo Ruffo; el comodoro (r) Néstor Guillamondegui, el coronel (r) Rubén Visuara, y el general (r) Eduardo Cabanillas. Así se desprende de un dictamen de más de 40 carillas en el que Delgado los responsabiliza por su actuación en el centro clandestino de detención Automotores Orletti que funcionaba durante la dictadura militar en un taller de Floresta y que estaba a cargo del fallecido Aníbal Gordon, en cuyo despacho se exhibía un enorme retrato de Adolf Hitler.

Marcelo Ariel Gelman Schubaroff "fue privado ilegalmente de su libertad el 24 de agosto de 1976 desde su domicilio", ubicado en la calle Gorriti al 3800, de esta Ciudad, y trasladado a Automotores Orletti donde fue "torturado y asesinado entre el 4 y el 9 de octubre de 1976", detalló Delgado al analizar el caso del hijo del escritor recientemente galardonado con el Premio Cervantes.

En su extensa presentación el fiscal describe minuciosamente los casos que tuvieron como damnificados a más de seis decenas de víctimas, uruguayos muchos de ellos, quienes fueron ilegalmente alojadas en ese centro clandestino de detención que funcionaba en la calle Venancio Flores 3519/21 de esta

ciudad.

"No se trata de una causa más, porque aquí se ventilan eventos que se corresponden con uno de los capítulos más oscuros de la historia" argentina porque este expediente "revela la trama de una feroz y desnuda represión ejecutada por quienes usurparon el poder el 24 de marzo de 1976", enfatizó el acusador público. Delgado explicó que "al apelar a diversos métodos -que no se reducían al uso de instrumentos emblemáticos de suplicios-, los represores hacían algo más que satisfacer sus inclinaciones sádicas puesto que al implantar el terror en la mente de sus víctimas, neutralizaban cualquier posible entendimiento entre ellas que les permitiera ofrecer respuestas coincidentes a los interrogatorios a que serían sometidos". (Télam)

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