Una nueva era (extenso período histórico caracterizado por una gran innovación en las formas de vida y cultura) se está esbozando en el mundo. A través de una serie de notas intentaremos referirnos a sus determinantes, a los comienzos de su manifestación y a las orientaciones económicas, tecnológicas y sociales que resultarían beneficiosas; lo esperable a nivel mundial y lo programable a nivel local.
El planeta dice "Basta"
Este planeta, sí, la Tierra, viene diciendo muy claramente "Basta. Paren, muchachos. Hasta aquí llegamos. No va más". O como se quiera traducir su lenguaje por señas. Eso sí, son señas contundentes: aumento, en cantidad y dimensión, de catástrofes climáticas -huracanes, maremotos, tsunamis, altas temperaturas prolongadas, sequías permanentes en ciertas regiones o arrasadoras lluvias en otras, deshielos en los polos y en los glaciares-, y las graves derivaciones de ello sobre las especies. Todo esto ha provocado muchos miles de muertes y destrozos materiales descomunales. Las mediciones científicas de las causas de los desastres son terminantes; varios gases -principalmente el CO2 procedente de la quema de combustibles fósiles- se acumulan en la atmósfera y retienen parte del calor que emite la Tierra. Como resultado, éste se calienta. La gráfica de esas mediciones permite visualizar el incremento del calentamiento desde que comenzó la Revolución Industrial, en el siglo XIX, y el salto exponencial que tuvo lugar a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando la industria se lanzó a un crecimiento acelerado.
¿Y el hombre qué responde?
La humanidad, puede decirse a grandes rasgos, a través de sus científicos detectó el problema y ellos, junto con políticos y gobiernos, lo difundieron y se fueron organizando para tratar de resolverlo.
El evento más importante fue el Protocolo de Kyoto, un tratado internacional suscripto el 11 de diciembre de 1997 en esa ciudad japonesa por todos los países del mundo, excepto Estados Unidos y Australia. Tras años de negociaciones, 36 países ricos se comprometieron a reducir en el 2012 en un 5,2% sus emisiones respecto de 1990.
El acuerdo nació debilitado al no ser suscripto por Estados Unidos, el principal contaminador mundial. Pero tampoco países centrales suscriptores han cumplido con las metas. El resultado es que, en lugar del descenso programado, se ha producido un aumento del 24% en las emisiones desde 1990. Los optimistas, sin embargo, no lo ven como un fracaso porque -argumentan- los países desarrollados ya las están frenando.
Ahora han comenzado en la isla de Bali, Indonesia, las tratativas internacionales para un nuevo pacto mundial destinado a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero antes del 2015. Durante dos semanas, 15.000 delegados negociarán la hoja de ruta para que el 1º de enero de 2013 un nuevo acuerdo sustituya el de Kyoto. De Bali no saldrá un compromiso, pero sí las bases para el acuerdo, que se debe alcanzar en Varsovia en el 2008 o en Dinamarca en el 2009.
"Uno de los retos de Bali es conseguir que los países en desarrollo se unan a la lucha. Sin China, ya el primer contaminante del mundo, India o Brasil, no se puede conseguir una reducción de emisiones. Kyoto no los incluyó, ya que estaban muy lejos del consumo de energía del Primer Mundo. Además, como el calentamiento se debe a las emisiones de los países ricos en los últimos 250 años, no parecía justo limitar el crecimiento económico de países en desarrollo que no habían causado la situación. Las cosas han cambiado y ya no se puede afrontar el problema sin estos gigantes". (1)
Naturalmente, los países reclaman para ello ayuda de miles de millones. El Banco Mundial está esbozando un proyecto para financiar la "deforestación evitada" en los países con grandes masas boscosas.
El responsable de Naciones Unidas para el Cambio Climático, el holandés Yvo de Boer, dijo hace pocos días que "no tiene sentido un acuerdo que no incluya a Estados Unidos". La comunidad internacional ya ve a Bush como un interlocutor prescindible. Se ha quedado al margen durante demasiado tiempo de una gran negociación multilateral -extraña situación para la primera potencia mundial-. Para la cumbre de Polonia del 2008 Bush todavía estará en funciones, pero en el 2009, en el momento decisivo, habrá otro presidente. Y puede que éste sí acepte la propuesta que la Unión Europea lleva a Bali de reducir las emisiones hasta en un 30% para mitigar el cambio climático.
Además, el 24 de noviembre Australia suscribió el Protocolo de Kyoto, dejando a Estados Unidos solo en su rechazo a este tratado. A la vez, va aumentando también la presión interna en ese país, ya que muchos de sus estados se han rebelado y han puesto en marcha sus propios mecanismos de reducción de emisiones. Todas esas presiones han hecho mostrarse flexible al representante de Estados Unidos en Bali.
A través de las reuniones mencionadas, para que el tratado entre en vigencia el 1º de enero de 2013, los países deberán acordar las pautas de reducción de emisiones de gases y si los países en vías de desarrollo pasan a tener objetivos de reducción, ya sean obligatorios o voluntarios.
El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) considera que, para que la temperatura no suba más de 2 grados y medio hacia la mitad del siglo, hay que reducir las emisiones entre un 25 y un 40% en el 2020.
(1) Página web Cero CO2, 3/12/07.
EDUARDO MONTESERÌN (*)
Especial para "Río Negro"
(*) Contador público nacional. Especialista en sindicatura concursal. Ex profesor de investigador en Economía