Las series policiales han cambiado mucho en los últimos años. Ya las persecuciones automovilísticas y la lluvia de disparos no son las estrellas, ahora en la mayoría los que brillan son los forenses y los cadáveres que se repiten con distinta suerte en "CSI", sus hermanas y sus clones. Claro que hay algunas que buscan otras fórmulas para entretener y entre ellas está "Numb3rs", un producto de los directores de cine Tony y Ridley Scott.
La serie no apuesta a la espectacularidad ni a las tramas complicadas. Aparece como simple, aunque una de sus protagonistas sean las matemáticas, complicadas para muchos.
Cada capítulo comienza y termina sin dejar cabos sueltos, pero esto -cuando ya uno se fue acostumbrando a los rompecabezas "lostianos"- no resulta aburrido.
Los casos que tiene que resolver su protagonista el agente del FBI Don Eppes (Rob Morrow) no son novedosos, son los que habitualmente se presentan en este tipo de programas: violaciones, secuestros, robos, desapariciones y apariciones extrañas. La que sí es novedosa es la forma en que él y su equipo consiguen descubrir
los secretos de los delincuentes a los que se enfrentan.
Ellos cuentan con la ayuda del hermano del agente federal, Charlie (David Krumholtz), joven y brillante matemático que pone todos sus conocimientos en juego para poder desentrañar los misterios de un mundo que le es ajeno.
Los hermanos Eppes, separados por la distancia un tiempo, son dos hombres parcos con problemas para comunicarse con los otros y entre ellos.
Tienen una relación superficial en la que lo que los une es la mutua admiración, pero los separa la competencia que siempre tuvieron por la aprobación de sus padres y de los demás.
Ecuaciones, estadísticas, probabilidades, fórmulas todo lo usa Charlie para demostrar que las matemáticas también están en lo cotidiano y que con ellas se puede encontrar soluciones a los casos criminales. Su hermano confía en él, pero también en su instinto y en su conocimiento de las miserias humanas. Lejos de estar en un universo abstracto está inmerso en una realidad más cruel y tangible.
En su colaboración se cruzan dos mundos diferentes: el del científico encerrado en sus cifras que de golpe se choca con la realidad, que descubre que sus números también pueden ser
personas en peligro y el del policía que encuentra una ayuda imprescindible en la ciencia que le parecía inabordable.
"Numb3rs" muestra muy bien tanto la trama policial como la de las relaciones familiares y de grupo, sin que una le quite protagonismo a la otra.
En la realización técnica se nota la mano de sus productores, los hermanos Tony ("Top Gun", "Deja Vu", "Hombre en llamas") y Ridley Scott ("Alien, el octavo pasajero", "Blade Runner", "Lluvia negra", "Thelma y Louise", "Gladiador"), en su extensa experiencia tanto en cine como en televisión ambos saben manejar los tiempos del suspenso, la adrenalina y la técnica, como se puede apreciar en las secuencias de persecuciones, o cuando irrumpen para encontrar algún delincuente, y en la inclusión de gráficas y efectos de computación que vuelvan dinámicas a las resoluciones matemáticas, pero que no agobian al televidente.
Del elenco que acompaña a Morrow y Krumholtz -quienes llevan todo el peso de la serie ya que uno u otro están casi siempre en pantalla- se destacan Judd Hirsch ("Taxi") como el padre viudo que sostiene emocionalmente a su hijo menor y tiene una relación más de pares con el mayor, y Peter MacNicol como Larry Fleinhardt, el físico mentor y amigo de Charlie. Lejos del desbordado y genial abogado que interpretaba en "Ally McBeal", MacNicol le aporta a su personaje sensibilidad y equilibrio.
SILVINA FERNÁNDEZ
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