LA PAZ (AFP) - El presidente Evo Morales anunció una profundización de sus reformas y la entrega de más poder a los sindicatos, al iniciar el tercero de sus 5 años de mandato, mientras que su vicepresidente, Álvaro García Linera, expresó que en Bolivia hay un proceso revolucionario irreversible que, espera, sea pacífico.
El mandatario brindó el martes un extenso informe de más de seis horas al Congreso, en el que hizo un balance del segundo año de gobierno y una proyección para el resto de su mandato, anunciando la creación de una coordinadora sindical con un poder de decisión incluso por encima de los ministros. Se trata de la "Coordinadora Nacional Para el Cambio, con una conciencia antineoliberal y anticolonial. Quisiera que sea la máxima instancia de decisiones políticas, que esté por encima del gabinete, para profundizar el cambio", dijo el presidente.
Morales pretende acercar mucho más a los sindicatos a su administración tras un distanciamiento que se evidenció por reclamos y manifestaciones de algunas organizaciones sociales, por pactos presuntamente no cumplidos en la designación de sus representantes en el gobierno. El presidente tiene un gran respaldo campesino e indígena y de sindicatos de la ciudad de El Alto, aledaña a La Paz y considerada la más pobre de Bolivia, que plantean cambios en el consejo de ministros.
El jefe de Estado anunció también una mayor participación estatal en la economía boliviana, concentrando esfuerzos en vitalizar la estatal petrolera como abanderada del desarrollo, que se extenderá al sector minero. El mandatario anticipó que sus políticas económicas y sociales no retrocederán, pese "a la resistencia de fuerzas conservadores que quieren volver al pasado". "Hemos iniciado una larga jornada de cambios para devolverle fuerza al Estado", señaló reforzando ideas ya esbozadas por Linera.