ROCA (AR).- La empresa 18 de Mayo pierde entre 6.000 y 7.000 pesos todos los meses por los ataques con piedras a sus colectivos en los barrios de Roca.
Los responsables de la firma concesionaria del transporte público advirtieron que, además del perjuicio económico, se está poniendo en riesgo la integridad física de los pasajeros. Como ejemplo citaron que en una oportunidad, una criatura resultó herida luego de un ataque vandálico.
Mario Castillo, uno de los propietarios de la empresa, comentó que este tipo de hechos son habituales e indicó que "nos rompen entre tres y cinco vidrios por día.
"En algunos recorridos llegaron a registrarse hasta cinco roturas en una hora", manifestó. En ese sentido, dijo que los sectores en los que más se repiten esas situaciones son los barrios Alta Barda y las 500 Viviendas, agregando que "ya fueron radicadas varias denuncias".
Por tal motivo, el titular de la Unidad Regional Segunda, Leonardo Riveros, aseguró que "se está brindando mayor seguridad en las zonas peligrosas y durante los horarios críticos la policía acompaña a los choferes en su recorrido".
Asimismo, los conductores de los colectivos tienen órdenes explícitas de continuar su camino y no frenar hasta llegar a destino. Por lo tanto, muchas veces se dificulta la tarea de los uniformados, ya que "luego no se puede indicar con precisión el lugar de la agresión", relató Claudio Gutiérrez, subcomisario de la Unidad 68 de J.J.Gómez. Además, informó que en el distrito que representa desde hace cuatro meses, hasta el momento sólo recibieron una denuncia por este tipo de inconvenientes. "Si sucedió en forma reiterada a nosotros no nos han puesto en conocimiento", afirmó.
Respecto a los operativos que se vienen realizando para dar solución al problema, Gutiérrez precisó que "todos los días a partir de las 7, un policía hace el recorrido de Alta Barda y durante el día un móvil patrulla la zona".
Los representantes de la empresa reconocieron que por la colaboración de la policía, hasta el momento no se decidió suprimir el ingreso de los coches a los barrios donde hubo agresiones contra los cristales y la carrocería de los vehículos.
Por su parte, Riveros reveló que en varias ocasiones se logró interceptar a los responsables de estos actos, aunque es difícil detenerlos porque en la mayoría de los casos se trata de menores de edad, quienes "lo hacen con gomeras y a cierta distancia".
En tanto, la situación tiene a mal traer a los usuarios del transporte urbano, quienes no pueden viajar con tranquilidad hacia sus hogares o lugares de trabajo.